Estados Unidos ofrece un tipo de visa que no tiene costo de tramitación, pero cuyo acceso está altamente restringido. Se trata de las visas A-1 y A-2, destinadas exclusivamente a diplomáticos y funcionarios de Gobiernos extranjeros que viajan en misión oficial.
Según el Departamento de Estado, este tipo de visado solo se otorga a personas que representen a su país en actividades gubernamentales. Esto incluye desde jefes de Estado hasta empleados públicos que cumplen funciones oficiales en territorio estadounidense.
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La principal diferencia frente a otras visas es que estas no tienen tarifa. Las personas que califican para categorías oficiales como la A-1 y A-2 están exentas de pagar, aunque la aprobación depende del cargo, el propósito del viaje y la validación del Gobierno que respalda la solicitud.
Cómo aplicar a las visas A-1 yA-2
Para aplicar, los solicitantes deben completar el formulario DS-160 en línea y presentar documentación obligatoria ante una embajada o consulado de Estados Unidos.
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Entre los requisitos clave está el pasaporte vigente, una fotografía reciente y una nota diplomática emitida por el Gobierno de origen en la que se detalle el cargo, el motivo del viaje y la duración de la misión.
El proceso también contempla a familiares directos, quienes pueden acceder a este tipo de visa bajo condiciones similares.
Sin embargo, cualquier viaje con fines personales, comerciales o turísticos queda excluido de esta categoría, incluso si el solicitante trabaja para el Estado.
Pese a que no implica un costo económico, se trata de una de las visas más difíciles de obtener, ya que exige cumplir funciones oficiales específicas y contar con respaldo directo del Gobierno del país de origen, lo que la limita a un grupo muy reducido de personas. (I)