Viajar implica llevar documentos importantes, y el pasaporte es uno de los principales. Su cuidado suele centrarse en evitar pérdidas o daños físicos.
Sin embargo, en los últimos años surgieron nuevas preocupaciones relacionadas con la protección de datos personales. La tecnología incorporada en documentos modernos abrió un nuevo escenario, menciona una publicación de El Clarín.
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Al mismo tiempo, comenzaron a difundirse consejos prácticos que buscan reducir riesgos de forma sencilla. Algunos parecen improvisados, pero tienen fundamentos técnicos.
En ese contexto, envolver el pasaporte en papel de aluminio se convirtió en una recomendación llamativa.
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Envolver el pasaporte en papel de aluminio: por qué recomiendan hacerlo y para qué sirve
La mayoría de los pasaportes actuales son biométricos o electrónicos. Esto significa que incluyen un chip RFID (identificación por radiofrecuencia) que almacena datos como nombre, fecha de nacimiento y fotografía.
Este sistema permite agilizar controles migratorios, pero también abrió el debate sobre posibles accesos no autorizados. Existe un método conocido como “skimming”, que consiste en intentar leer esa información a distancia con dispositivos electrónicos.
En ese marco, el papel de aluminio aparece como una solución casera. Su utilidad se basa en un principio físico llamado “jaula de Faraday”: cuando un objeto se recubre con material conductor, como el aluminio, se bloquean las ondas electromagnéticas externas.
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De esta forma, el chip del pasaporte queda aislado y no puede ser leído por dispositivos cercanos.
Entre los puntos clave que explican esta práctica se destacan:
- Protección de datos. El aluminio actúa como barrera frente a lectores RFID.
- Bloqueo de señales. Evita que ondas electromagnéticas lleguen al chip.
- Prevención de “skimming”. Reduce el riesgo de escaneos no autorizados.
- Solución accesible. Es un método simple que no requiere dispositivos especiales.
Este tipo de protección también se utiliza en otros objetos con tecnología similar, como tarjetas de crédito sin contacto.
Sin embargo, especialistas advierten que no es una solución perfecta. El papel de aluminio es frágil y puede romperse, lo que reduce su efectividad. Además, una cobertura incompleta puede dejar pasar la señal.
También se señala que el riesgo de este tipo de robo no es masivo, aunque existe como posibilidad teórica en entornos muy concurridos, como aeropuertos o estaciones.
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Como alternativa, existen fundas diseñadas con bloqueo RFID, que utilizan el mismo principio pero con mayor durabilidad y practicidad.
Otra cuestión a tener en cuenta es el uso: envolver el pasaporte de forma permanente puede resultar incómodo o generar demoras en controles, por lo que suele recomendarse solo en situaciones específicas.
El uso de papel de aluminio, en este caso, no es un mito ni un truco sin fundamento. Se trata de una aplicación simple de principios físicos conocidos, adaptada a un contexto donde la protección de la información personal adquiere cada vez más relevancia. (I)