La salud mental de los pilotos de la Fuerza Aérea de Estados Unidos podría verse afectada por las misiones de combate por tiempo prolongado, especialmente en el contexto de la guerra de Irán.

A un ritmo de máxima autonomía, que podría extenderse durante 4 a 8 horas, o más, la exigencia física y psicológica de los bombardeos y la vigilancia constante pasaría factura a las tropas.

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¿Cuáles son las consecuencias mentales para los pilotos?

La monotonía de un proceso cíclico, que suele interrumpirse solo por repentinos episodios de violencia, sin tiempos intermedios de descompresión, agrava la fatiga y el estrés. Incluso en los momentos de aparente calma, el ritmo de vigilancia se mantiene, provocando tensión mental acumulada. Asimismo, hay riesgo permanente de recepción de misiles tierra-aire y sensación emocional cercana a la muerte o destrucción.

“Los cazas modernos, como el F-15E , el F-16 , el F/A-18 y el F-35 , colocan a los pilotos en un entorno de fusión de sensores, donde deben gestionar el radar, los pods de puntería, los enlaces de datos y los sistemas de guerra electrónica de forma simultánea y continua”, explicó el informe de 19FortyFive.

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Se espera que en las próximas décadas los sistemas no tripulados ganen terreno en estas misiones

La capacidad cognitiva de los pilotos, quienes deben realizar múltiples tareas a más de 500 nudos, se pone a tope. La velocidad de procesamiento disminuye y la percepción de la situación se distorsiona, añadiendo desafíos mentales a quienes, además, deben tomar decisiones importantes en un delgado marco moral y legal.

No hay que dejar de lado las implicaciones físicas, que pasan por la disminución del peso corporal, las lesiones por compresión en cuello/columna, deshidratación, movilidad limitada y déficit del sueño. Se espera que en las próximas décadas los sistemas no tripulados ganen terreno en estas misiones, para disminuir el costo físico y emocional de las tropas.

(I)

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