El estrecho de Ormuz es uno de los puntos más estratégicos para el comercio mundial de petróleo. Por ese corredor marítimo, ubicado entre el golfo Pérsico y el golfo de Omán, circula cerca del 20 % de la producción mundial de crudo y alrededor de un tercio del petróleo transportado por mar.
Por eso, la posibilidad de un cierre total del estrecho genera preocupación internacional cada vez que aumentan las tensiones entre Irán y Estados Unidos.
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En las últimas horas se reportaron nuevos ataques en el golfo Pérsico tras choques entre fuerzas estadounidenses e iraníes cerca del estrecho. Además, según la Organización Marítima, el bloqueo mantiene atrapados a unos 1.500 buques y cerca de 20.000 tripulantes. Aunque Washington y Teherán han mencionado posibles avances hacia una negociación, el presidente Donald Trump aseguró que espera una respuesta definitiva de Irán para avanzar hacia un acuerdo que permita poner fin al conflicto y normalizar el tránsito marítimo en la zona.
Según Samantha Gross, un bloqueo definitivo sería “casi un escenario apocalíptico” para el mercado petrolero global.
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Por qué el estrecho de Ormuz es tan importante
El estrecho funciona como la principal salida marítima para el petróleo producido por países como Arabia Saudita, Irak, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos.
Desde ahí parten buques hacia mercados asiáticos altamente dependientes del crudo, especialmente China, India, Japón y Corea del Sur.
Cualquier interrupción importante en ese paso marítimo tiene capacidad de alterar de inmediato los precios internacionales del petróleo y generar presión sobre la economía global.
Qué ocurriría si el estrecho se cerrara
Gross considera poco probable un cierre total porque provocaría una respuesta militar rápida de Estados Unidos y sus aliados.
Aun así, advierte que cualquier interrupción importante tendría efectos inmediatos sobre los precios internacionales del petróleo.
“El mercado operaría con menos capacidad de reserva y sería menos capaz de responder a nuevas interrupciones”, explicó la especialista.
Eso implicaría un aumento sostenido en el precio del crudo, especialmente en un contexto donde también existen riesgos de suministro en países como Libia o Venezuela.
Otros analistas consideran que el impacto podría moderarse con el aumento de producción de otros países exportadores.
Jean-Francois Seznec sostiene que productores como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Rusia y las compañías de petróleo de esquisto en Estados Unidos aumentarían rápidamente su producción para compensar parte de la pérdida iraní.
En las últimas semanas, el conflicto entre Washington y Teherán también ha tenido efectos sobre los mercados energéticos. El precio del petróleo ha registrado fuertes subidas ante el temor de interrupciones en Ormuz y por los enfrentamientos reportados en la zona.
Analistas advierten que una escalada mayor podría afectar no solo al suministro energético, sino también al transporte marítimo, la inflación y los costos de combustibles en distintas partes del mundo. (I)