Las probabilidades de que el fenómeno climático El Niño reaparezca este año han aumentado en las últimas semanas.

El Niño y La Niña son dos fases opuestas de la Oscilación del Sur de El Niño (ENSO, por sus siglas en inglés), un patrón climático natural relacionado con cambios en la temperatura superficial del océano Pacífico.

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Durante El Niño, las aguas del Pacífico central y oriental se vuelven más cálidas de lo habitual, mientras que en La Niña ocurre lo contrario. Estos episodios suelen aparecer cada dos a siete años y durar entre nueve y doce meses.

Actualmente, las condiciones oceánicas son consideradas neutrales, pero diversos especialistas observan señales que apuntan al posible desarrollo de El Niño hacia finales de año.

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Algunos modelos incluso sugieren la posibilidad de un evento especialmente fuerte, conocido coloquialmente como super El Niño o El Niño Godzilla, un escenario asociado con alteraciones importantes en las temperaturas globales, lluvias extremas y sequías en distintas regiones del planeta.

Sin embargo, científicos del clima señalan que aún es temprano para sacar conclusiones y coinciden en que existe incertidumbre sobre la intensidad real que podría alcanzar el fenómeno.

¿Qué es un super El Niño?

El término se utiliza para describir eventos particularmente intensos. El Centro de Predicción Climática de Estados Unidos considera un fenómeno fuerte cuando la temperatura superficial del Pacífico tropical central supera en 1,5 °C el promedio histórico.

Según estimaciones actuales, existe aproximadamente un 33 % de probabilidad de que esto ocurra entre octubre y diciembre.

Los eventos extremos son poco frecuentes. Los más recientes ocurrieron entre 1997 y 1998 y entre 2015 y 2016. Este último contribuyó a que 2016 fuera, en ese momento, el año más cálido registrado.

Sin embargo, expertos como Tim Stockdale, del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo, señalan que los modelos actuales apuntan más hacia un El Niño moderado, aunque algunos mantienen abierta la posibilidad de un episodio intenso.

¿Cómo afectaría a América Latina?

Los efectos varían según la región. En países cercanos al Pacífico oriental, como Perú y Ecuador, El Niño suele asociarse con lluvias intensas, inundaciones y desbordamientos de ríos.

En cambio, zonas del norte de Sudamérica vinculadas al Caribe y el Atlántico pueden experimentar sequías.

México y Centroamérica suelen enfrentar condiciones más favorables para la formación de huracanes en el Pacífico cuando El Niño es fuerte.

Fuera de América Latina, regiones como Australia, Indonesia y Filipinas tienden a sufrir periodos más secos, mientras que India puede registrar monzones más débiles. (I)