Los chatbots manejados con Inteligencia Artificial (IA) pueden ser entrenados para funcionar de acuerdo a un modelo de pensamiento en específico. Algunos de ellos, con una simple solicitud, pueden formular sus respuestas en base a la filosofía de Platón o a la teología de Santo Tomás de Aquino.

Ello puede llegar un poco más lejos: en 2016, la desarrolladora Eugenia Kuyda creó un chatbot basado en SMS para superar la muerte de su amigo, el ingeniero bielorruso Romano Mazurenko, quien partió en 2015. Esta IA recreaba la actitud de él.

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Posteriormente, el proyecto evolucionó y se convirtió en una IA llamada Replika, que tan solo cinco años después de su creación dejó de funcionar.

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¿Resucitar a Roman a través de la IA?

Uno de los usuarios que llegó a usar esta aplicación fue Alexéi Turchin, quien ahora trabaja en un proyecto para resucitar a Romano Mazurenko de forma definitiva, por medio de un proceso llamado ‘sideloading’ basado en textos predictivos.

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Tales textos se basan en anteriores mensajes escritos por Mazurenko y buscarían imitar su comportamiento por medio del chatbot Roman 2.0.

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Su proyecto es capaz de organizar los patrones de pensamiento del ingeniero, a través del modelo de lenguaje Claude, desarrollado por la empresa de IA Antrópico. Posee memoria continua, memoriza conversaciones, reflexiona y evoluciona sus respuestas, destacó el portal Indian Defence Review.

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Esto ha desatado un problema, más allá de desarrollo, de consciencia humana: en primera instancia, la persona -mientras estuvo en vida- no autorizó esta aplicación; en segundo lugar, podrían retrasarse los procesos de duelo, destacó la investigadora sociológica Caitlin Begg.

(I)

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