La llamada “Fase 3” de la Operación Furia Épica es descrita por el exgeneral Eran Ortal como una etapa de avance que beneficia claramente a la coalición liderada por Estados Unidos. Según su análisis, la capacidad militar iraní muestra un deterioro acelerado tras los golpes iniciales del conflicto.

En la primera fase, la ofensiva se centró en eliminar a la cúpula del régimen y asegurar el dominio aéreo. Aunque se esperaba una rendición rápida, la respuesta iraní fue intensa pero desordenada, agotando gran parte de su arsenal y debilitando su estrategia inicial, señala el portal 1945.

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La segunda fase implicó ataques sistemáticos contra la infraestructura militar, logística e industrial de Irán. Mientras, Teherán intentó ganar tiempo y presionar mediante el bloqueo del estrecho de Ormuz, buscando generar una crisis energética global y dividir a la coalición.

Israel empezó hace una semana una serie de bombardeos en Irán. Foto: Getty Images

Ahora, en la tercera fase, Irán enfrenta una fuerte reducción de sus capacidades ofensivas, con menos misiles y ataques de menor intensidad, lo que ha disminuido el impacto de sus operaciones, mientras los aliados refuerzan sus defensas y adaptan sus estrategias.

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Un punto clave es el despliegue de una Unidad Expedicionaria de Marines de EE. UU. en el Golfo, destinada a asegurar el control del estrecho de Ormuz para neutralizar las tácticas iraníes y garantizar el flujo marítimo, consolidando la ventaja estratégica occidental.

Finalmente, la guerra de desgaste favorece a Estados Unidos y a sus aliados debido a su superioridad industrial y logística.

Con Irán enfrentando crisis internas y debilitamiento militar, el tiempo juega en su contra, mientras la coalición fortalece su posición en el conflicto.

(I)

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