El desarrollo del bombardero furtivo supersónico JH-XX en China, aún resguardado en un hangar y rodeado de misterio, se perfila como una de las amenazas emergentes más relevantes para Estados Unidos en el Indo-Pacífico.

Este proyecto, que fue concebido como un “bombardero regional”, evidencia un giro estratégico de Pekín hacia el dominio del sigilo de mediano alcance, con el objetivo de reforzar su capacidad de ataque en su entorno inmediato.

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De acuerdo al portal 1945, a diferencia del H-20 (pensado como un bombardero estratégico capaz de alcanzar objetivos intercontinentales como Hawái) el JH-XX estaría diseñado para misiones más enfocadas igualmente críticas.

En este sentido, su propósito sería penetrar complejas defensas aéreas y golpear activos de alto valor en Guam, Japón y la llamada Segunda Cadena de Islas, zonas clave para la proyección militar estadounidense en Asia.

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¿Qué se sabe de este bombardero furtivo?

Informes recientes de febrero de 2026 apuntan a que el aparato, posiblemente también denominado J-36, incorporaría un diseño sin cola y tres motores, una configuración inusual destinada a reducir su firma radar, esta combinación de sigilo y velocidad supersónica representaría un desafío directo a la superioridad aérea regional de la Fuerza Aérea de EE. UU., al situarse como un puente operativo entre los cazas tácticos y los bombarderos estratégicos.

Sin embargo, el estado real del programa sigue siendo incierto, pues las escasas imágenes disponibles muestran lo que parece ser un demostrador tecnológico o prototipo en fase temprana de pruebas, con instrumentos propios de vuelos experimentales, hasta ahora no existen indicios sólidos de que el JH-XX esté listo para producción en serie o despliegue operativo inmediato, lo que obliga a analizar el proyecto con cautela.

Escepticismo en Washington

El comandante del Comando de Ataque Global de la Fuerza Aérea estadounidense ha reconocido los avances chinos, pero sostiene que Pekín aún no ha logrado igualar la capacidad de ataque de largo alcance de Estados Unidos.

Desde su percepción, China continúa siendo, en esencia, una potencia de bombarderos regional, apoyada principalmente en plataformas derivadas del antiguo H-6, aunque modernizadas.

En contraparte, Estados Unidos avanza con el B-21 Raider, un bombardero de nueva generación que no solo combinará misiones convencionales y nucleares, sino que también funcionará como nodo de información en red, ampliando su papel más allá del ataque tradicional.

(I)

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