¿Seguiremos existiendo los humanos dentro de mil años? El difunto físico Stephen Hawking tenía sus dudas.

No creo que la raza humana sobreviva los próximos mil años, a menos que nos expandamos por el espacio”, advirtió en una ocasión, argumentando que la vida en un solo planeta es demasiado vulnerable a los desastres. Ese mensaje resuena con más fuerza hoy en día, en una era de calor récord, veranos llenos de humo y un aumento del nivel del mar que ya llega a las calles costeras.

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Familia de Stephen Hawking afirma que mujeres en fotografía vinculada a archivos de Epstein eran sus cuidadoras

Un científico que miró más allá

Nacido en Oxford en 1942, Stephen Hawking se convirtió en uno de los físicos teóricos más influyentes de los tiempos modernos, famoso por su trabajo sobre los agujeros negros y la predicción de la radiación de Hawking, que transformó nuestra comprensión del cosmos.

Diagnosticado con esclerosis lateral amiotrófica a los 21 años, continuó enseñando, escribiendo y debatiendo durante décadas con la ayuda de una silla de ruedas y una voz computarizada.

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Advertencia

En una entrevista de 2001 con el periódico británico The Daily Telegraph, advirtió que “hay demasiados accidentes que pueden afectar a la vida en un solo planeta” y argumentó que la humanidad necesitaba llegar a las estrellas para reducir el riesgo de extinción.

La recordada frase de Stephen Hawking: “Soy optimista y creo que podemos crear IA para el bien del mundo”

A lo largo de los años, reiteró esta preocupación en charlas, artículos y documentales, señalando la guerra nuclear, el cambio climático descontrolado, las pandemias provocadas artificialmente, la inteligencia artificial sin control y el rápido crecimiento demográfico como amenazas que, en su opinión, podrían paralizar la civilización en algún momento de los próximos mil años. Para él, la colonización espacial no era solo una aventura, sino una red de seguridad a largo plazo.

El cambio climático hace que el reloj parezca pasar más rápido

La ciencia climática ayuda a explicar por qué sus palabras resuenan con tanta fuerza ahora. Según el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, el calentamiento global alcanzó aproximadamente 1,1 grados Celsius por encima de los niveles preindustriales para 2020, impulsado principalmente por las emisiones de gases de efecto invernadero derivadas de la quema de combustibles fósiles y el uso insostenible de la tierra.

Ese calor adicional se manifiesta en la vida cotidiana en facturas de electricidad más altas durante veranos con temperaturas récord, sótanos inundados tras fuertes lluvias y cosechas afectadas por sequías o heladas tardías.

El espacio como plan B, no como pase libre

Ante este panorama, puede resultar tentador imaginar cohetes y colonias extraterrestres como la solución definitiva. Hawking creía firmemente que la construcción de asentamientos humanos permanentes fuera de la Tierra sería esencial a muy largo plazo. Sin embargo, los expertos suelen recalcar una realidad simple: en un futuro previsible, cualquier base en la Luna o Marte albergaría solo pequeñas tripulaciones en condiciones extremas, abastecidas desde la Tierra y protegidas por tecnología que puede fallar.

Para casi todos los demás, el único aire respirable, la única tierra cultivable y el único agua potable seguirá estando aquí, en casa. Por eso, reducir las emisiones, expandir las energías renovables, proteger los bosques y los océanos, y rediseñar las ciudades para un transporte más limpio son mucho más importantes que esperar una vía de escape rápida. Un planeta más frío y ecosistemas más saludables son, en gran medida, la póliza de seguro de vida más práctica que tenemos. (I)