La investigación Avatar (Respuesta Análoga a un Tejido de Astronauta Virtual) utilizará dispositivos de órganos en un chip, o chips de órganos, para estudiar los efectos del aumento de la radiación y la microgravedad en la salud humana.

La NASA hizo este anuncio y explicó que los chips de órganos tienen aproximadamente el tamaño de una memoria USB y podrían usarse para predecir cómo respondería una persona a diversos factores estresantes, como la radiación o los tratamientos médicos, incluidos los fármacos.

Publicidad

Fabricados con células humanas, los chips -detalló el organismo estadounidense- imitan el funcionamiento de tejidos como el cerebro, el corazón, el hígado y muchos otros órganos.

Médula ósea, un indicador clave

Los chips de órganos contendrán tejido de médula ósea desarrollado a partir de células de la tripulación de Artemis II. La médula ósea es responsable de la producción de glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas, explicó la NASA.

Publicidad

Esto la convierte en una muestra ideal para diagnosticar enfermedades y evaluar la respuesta del sistema inmunitario a los tratamientos.

Los hallazgos de esta investigación podrían tener beneficios de gran alcance para el avance de la medicina personalizada. Entre ellos, se resaltan:

• Identificar los riesgos potenciales para la salud humana antes de las misiones de larga duración a la Luna y Marte.

• Apoyar el desarrollo de contramedidas y medidas preventivas.

• Proporcionar información para la elaboración de botiquines médicos personalizados, adaptados a cada astronauta.

Beneficios para la humanidad:

• Ampliar nuestra comprensión científica del envejecimiento y las enfermedades.

• Promover el uso de tecnologías biomédicas en la investigación.

• Contribuir a mejoras en la atención médica, como los tratamientos contra el cáncer.

Efectos del estrés del espacio profundo en la salud

La investigación de la NASA se centrará, según esta institución, en validar y aprovechar estos modelos para evaluar el impacto de los factores estresantes del espacio profundo en la salud humana.

Este estudio se dará a partir de las células derivadas de los astronautas de Artemis II. Los chips acompañan a la tripulación en su viaje de diez días alrededor de la Luna, que se inició el pasado 1 de abril.

La entidad explicó que se colocaron en un equipo completamente alimentado que mantendrá el control ambiental del experimento durante el vuelo. A su regreso, indican que las muestras se analizarán y compararán con los datos recopilados durante un estudio simultáneo en tierra.

Estos resultados proporcionarán una visión más detallada hasta la fecha del impacto de los vuelos espaciales y la radiación del espacio profundo en el desarrollo de las células sanguíneas.

Esta investigación, destaca la NASA, podría proporcionar información valiosa para desarrollar medidas que protejan la salud de los astronautas durante sus misiones, incluyendo kits médicos personalizados.

“Para la NASA, los chips de órganos podrían proporcionar datos vitales para proteger la salud de los astronautas en las misiones al espacio profundo“; señaló Lisa Carnell, de la División de Ciencias Biológicas y Físicas de la NASA, en la página web de la NASA.

Avatar está liderada por la NASA, en colaboración con otras agencias gubernamentales estadounidenses, como la Autoridad de Investigación y Desarrollo Biomédico Avanzado (Barda) y el Centro Nacional para el Avance de las Ciencias Traslacionales (NCATS), que forma parte de los Institutos Nacionales de la Salud.

El socio comercial Space Tango desarrolló el hardware innovador para permitir el experimento automatizado a bordo de la nave Orión utilizando chips de órganos de Emulate, con científicos de Emulate y del Instituto Wyss a la cabeza de la investigación. (I)