En medio de olas de calor y el riesgo recurrente de apagones en Ecuador, el debate energético suele centrarse en producir más electricidad. Sin embargo, para la arquitecta y experta en sostenibilidad Julia Ayuso, directora de la Escuela de Sostenibilidad de la Universidad Europea, el enfoque debería empezar por reducir la demanda de energía.
“Antes de hablar de tecnología o renovables, el primer paso es reducir la demanda que tenemos”, explica Ayuso en una entrevista con EL UNIVERSO.
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La distinción entre demanda y consumo, señala, es clave para entender por qué el sistema se vuelve vulnerable en contextos de calor extremo.
Por qué el calor agrava la crisis eléctrica
El aumento de temperaturas intensifica el problema porque eleva la demanda en horas críticas. Más calor implica más uso de ventilación o refrigeración artificial, lo que incrementa el consumo eléctrico en el país.
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Y si bien siempre han existido fluctuaciones de temperatura por fenómenos climáticos, Ayuso considera que esta es la primera vez que ocurre por causa de la actividad humana.
“Desde la revolución industrial hemos llegado a unos extremos de emisiones de carbono que nos han llevado a aumentar la temperatura y a un cambio climático por acción del humano”, afirmó.
En ese contexto, países como Ecuador, cuya matriz depende en gran medida de la generación hidroeléctrica, son especialmente sensibles a las condiciones climáticas. Según datos del sector energético, la mayor parte de la electricidad del país proviene de fuentes hídricas, lo que vuelve al sistema vulnerable tanto a sequías como a variaciones en el régimen de lluvias.
“Cuando ha habido menos lluvias, pues había un problema con eso. Ahora que llueve, sin embargo, sigue habiendo apagones”, añadió. Para Ayuso, esto sugiere que además del clima, es fundamental el mantenimiento adecuado de la infraestructura.
Frente a este escenario, la experta plantea la necesidad de diversificar las fuentes de energía: “Ecuador tiene una posición privilegiada para apostar por la energía solar y la energía eólica”. Sin embargo, aclaró que el reto no es únicamente técnico. “También es una cuestión política y administrativa, que se asegure, se dé confianza y estabilidad a los inversores”.
Ese aumento de la demanda también está ligado a cómo están diseñados y se utilizan los espacios donde se consume la energía.
Empresas con avance de 50 % para generar su propia electricidad
Edificios que consumen más energía
Gran parte del problema está en la eficiencia de los edificios, tanto públicos como privados. De acuerdo a un informe de 2025 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, el sector de los edificios aún consume el 32 % de la energía mundial y contribuye al 34 % de las emisiones globales de CO2.
Según Ayuso, hay intervenciones específicas que pueden aplicarse incluso en construcciones existentes.
“Los edificios se pueden rehabilitar y aumentar su aislamiento para que tengan menor necesidad de consumo de climatización, optando por equipos eficientes desde el punto de vista energético”, señaló.
A esto se suma la gestión del agua y los recursos bajo principios de circularidad, como la reutilización de aguas grises.
Además, el uso cotidiano del edificio también influye en el consumo. “Algo tan sencillo como el utilizar las escaleras en lugar del ascensor. No solo estamos evitando un consumo eléctrico, sino que también es bueno para nuestra salud”, indicó la experta.
Para empresas e instituciones, existen marcos que permiten evaluar la sostenibilidad de los edificios. Entre ellos, hay certificaciones como LEED, BREEAM y WELL, que no solo miden eficiencia energética, sino también consumo de agua, impacto ambiental y bienestar de los usuarios.
Pymes: empezar por saber cuánto consumen
En el caso de pequeñas y medianas empresas, Julia Ayuso recomienda comenzar por una autoauditoría.
Este proceso permite entender el nivel de consumo y compararlo con empresas similares. “Con estas herramientas y tus facturas de consumo eléctrico, de gas, de agua, puedes tener tu propia auditoría y saber en qué punto estás”, detalló.
También destacó la importancia de la cadena de valor: “No es solo tu empresa, es quién te suministra la energía, con qué otras empresas estás trabajando”.
Lo que se puede hacer desde casa
En América Latina, el consumo residencial ha ido en aumento en los últimos años, impulsado en gran parte por el uso de ventilación y refrigeración en contextos de altas temperaturas, según el Banco Interamericano de Desarrollo.
A nivel doméstico, las acciones individuales también contribuyen a reducir el consumo energético y a priorizar la economía circular.
“Podemos apostar por equipos eficientes en casa, las bombillas de bajo consumo, electrodomésticos de bajo consumo”, planteó Ayuso. A esto se suman hábitos básicos de consumo responsable que inciden directamente en el gasto energético y de agua, como cerrar el grifo mientras se cepillan los dientes o apagar las luces cuando no se utilizan.
Una respuesta colectiva frente al aumento del consumo
El desafío va más allá de generar más energía: pasa por reducir el consumo y avanzar hacia un uso más sostenible. La combinación de olas de calor, presión sobre el sistema hidroeléctrico y crecimiento de la demanda obliga a replantear prioridades tanto a nivel estatal como en hogares y empresas.
“La solución es colectiva o si no no va a ser”, advirtió Ayuso, al subrayar que la respuesta requiere acciones coordinadas entre el Estado, las empresas y la ciudadanía, además del desarrollo tecnológico. (I)