La gravedad no solo mantiene a los planetas en órbita o a las personas sobre la Tierra. También gobierna el movimiento de galaxias y cúmulos galácticos separados por distancias casi imposibles de imaginar.
Ahora, un nuevo estudio acaba de poner a prueba esa fuerza a una escala nunca antes alcanzada y encontró que sigue comportándose tal como lo describieron Isaac Newton hace más de 300 años y Albert Einstein en el siglo XX.
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La investigación, publicada en la revista Physical Review Letters, analizó el movimiento de cúmulos de galaxias a distancias de entre 100 millones y 750 millones de años luz. Los resultados respaldan la llamada “ley del inverso del cuadrado”, uno de los principios fundamentales de la gravedad clásica.
Según esta ley, la gravedad se debilita con la distancia. En el nuevo estudio, los investigadores encontraron que esa disminución ocurre a una tasa cercana a 2,1, muy próxima al valor 2 predicho por la teoría clásica.
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El debate sobre la materia oscura
Durante décadas, los astrónomos han intentado explicar por qué las galaxias parecen moverse demasiado rápido para la cantidad de materia visible que contienen.
Una hipótesis sostiene que existe una gran cantidad de materia oscura, una sustancia invisible que aporta gravedad adicional. Otra propone que la gravedad cambia a escalas gigantescas.
Este nuevo trabajo favorece claramente la primera posibilidad.
Patricio A. Gallardo, investigador de la Universidad de Pensilvania y autor principal del estudio, señaló que la astrofísica arrastra desde hace años una discrepancia entre la materia observable y el movimiento real de las galaxias.
Para el análisis, el equipo utilizó datos del Atacama Cosmology Telescope y mapas galácticos del Sloan Digital Sky Survey. En total, la investigación incluyó unas 344.000 galaxias.
La gravedad a escalas cósmicas
Uno de los elementos clave del estudio fue el uso del fondo cósmico de microondas, la radiación más antigua detectable del universo. Cuando esa luz atraviesa cúmulos de galaxias en movimiento, sufre pequeñas alteraciones que permiten calcular cómo se desplazan y cuánta gravedad interviene.
Los resultados también representan un golpe para MOND (Dinámica Newtoniana Modificada), una de las principales teorías alternativas a la materia oscura. Esa hipótesis propone que la gravedad cambia cuando las aceleraciones son extremadamente pequeñas.
Sin embargo, los datos no mostraron el comportamiento que esas teorías predecían. David Spergel, presidente de la Simons Foundation y coautor del estudio, afirmó que el resultado representa “otro triunfo de la relatividad general y del modelo estándar”.
Aunque el estudio refuerza las teorías actuales sobre la gravedad, la naturaleza de la materia oscura sigue siendo uno de los mayores misterios de la física moderna. (I)