La Fuerza Aérea de Estados Unidos decidió prolongar al menos hasta 2030 la vida operativa del avión de ataque A-10 Thunderbolt II, conocido como Warthog, modificando así los planes previos que contemplaban su retiro total hacia el año fiscal 2029.
El anuncio, realizado por el secretario de la Fuerza Aérea, Troy Meink, establece que al menos dos escuadrones del A-10 continuarán activos hasta 2030, mientras que una tercera unidad operará hasta 2029.
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La decisión supone un giro frente a propuestas anteriores de la propia institución, que buscaban acelerar la retirada completa de esta plataforma, una iniciativa que fue rechazada por el Congreso estadounidense.
Según reportes especializados, las unidades que seguirán en servicio incluyen un escuadrón activo en la Base Aérea Moody y otro de reserva en la Base Aérea Whiteman, además de una segunda unidad en Moody que se mantendrá hasta 2029.
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Aunque en el pasado se ha planteado la posibilidad de extender la vida útil del A-10 hasta la década de 2040, analistas consideran poco probable que esto ocurra sin reactivar programas de entrenamiento y apoyo logístico que ya han sido descontinuados. De hecho, la última promoción de pilotos de esta aeronave se graduó recientemente.
El A-10 ha sido durante décadas una pieza clave en misiones de apoyo aéreo cercano, aunque también ha enfrentado críticas por su vulnerabilidad en escenarios de guerra moderna de alta intensidad, debido a su baja velocidad y altitud operativa. No obstante, recientes mejoras le han permitido asumir nuevos roles, como la interceptación de drones y ataques de precisión.
En operaciones recientes en Medio Oriente, los A-10 han sido empleados en misiones contra milicias respaldadas por Irán en Irak y Siria, dentro de acciones como la denominada operación Furia Épica. En estos despliegues, han complementado a aeronaves más avanzadas, reservadas para misiones de mayor riesgo. (I)