La búsqueda de minerales críticos, fundamentales para la tecnología moderna, continúa. Estados Unidos ya creía tener el control de la situación, gracias a las reservas ofrecidas por Pakistán, pero grupos insurgentes no le han dejado el camino libre.

La administración Trump está especialmente interesada en concretar este acuerdo para acabar con la hegemonía china de este tipo de materiales.

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Según las autoridades pakistaníes, aproximadamente 8 billones de dólares en cobre, litio, cobalto, oro, antimonio y otros minerales cruciales, se encuentran solo bajo tierra. En el pasado, y actualmente se encuentran activas labores de extracción en minas de alta calidad geológica.

Lo más irónico de la historia es que los grupos rebeldes, que están impidiendo el avance, están armados con rifles, ametralladoras y fusiles avanzados, que son “propiedad del Gobierno de EE. UU.”. Estas armas, potenciadas con visión nocturna, fueron abandonadas por las tropas americanas en la guerra con Afganistán.

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¿Por qué este conflicto es tan importante para Estados Unidos?

“El cobre alimentará cada parte de nuestra economía moderna, y estamos en una escasez estructural”, expresó la directora del Programa de Seguridad de Minerales Críticos del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, la Dra. Gracelin Baskaran.

La escasez de material estratégico vuelve menos competitivo a Estados Unidos en su procesamiento. A su vez, el acuerdo podría permitir un espacio de bonanza a la golpeada economía pakistaní.

“Estados Unidos tiene mucho que ofrecer al pueblo y a la estabilidad y prosperidad de Pakistán”, dijo el portavoz militar de Pakistán, el teniente general Ahmed Sharif Choudhry.

La disputa entre ambos bandos ha acabado con la vida de más de 1200 personas, entre militares y civiles, solo en 2025, según datos compartidos por el ejército pakistaní y difundidos por CNN.

África entra en el tablero geopolítico al poseer una importante reserva de materias primas / Foto: Pexels

Los insurgentes, desde distintos grupos, tienen en su haber armas optimizadas, entre las cuales también podría haber “material de comunicación, lanzacohetes, lanzagranadas, morteros, cañones, ametralladoras pesadas y equipos de vigilancia”. Unas 300.000 armas pequeñas estadounidenses fueron abandonadas en el pasado.

Choudhry se mostró firme ante la intención de hacer “todo lo necesario” para la protección de las zonas ricas en minerales. Aseguró que “lo resolverán” y afirmó que “no tienen otra opción”.

(I)

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