En un giro estratégico que redefine el tablero geopolítico europeo, Francia y el Reino Unido formalizaron su compromiso de establecer centros militares en Ucrania tras un eventual cese al fuego.
La firma de esta declaración de intenciones, realizada en el marco de una cumbre de alto nivel en París, generó una respuesta inmediata y severa desde Moscú, reactivando las advertencias sobre el estallido de una tercera guerra mundial, publicó Newsweek.
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El acuerdo, suscrito por el presidente francés Emmanuel Macron, el primer ministro británico Keir Starmer y el mandatario ucraniano Volodymyr Zelensky, contempla el despliegue de una fuerza multinacional y la construcción de instalaciones protegidas para armamento y equipo militar en suelo ucraniano.
Según Starmer, estos centros operativos están diseñados para garantizar las necesidades defensivas de Kiev y disuadir futuras agresiones rusas una vez que las armas se retiren.
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¿Estamos al borde de la tercera guerra mundial?
Sin embargo, para el Kremlin y sus aliados, este movimiento representa una línea roja infranqueable. Viktor Medvedchuk, líder del movimiento opositor Otra Ucrania exiliado en Rusia, calificó la iniciativa como una “provocación política a gran escala”. A través de la agencia Tass, el político advirtió que la presencia de contingentes de la OTAN en la región no busca la paz, sino crear los “prerrequisitos necesarios” para un conflicto global de proporciones catastróficas.
La cumbre también contó con una presencia estadounidense significativa. Los enviados del presidente Donald Trump, entre ellos Jared Kushner y Steve Witkoff, respaldaron públicamente los nuevos protocolos de seguridad. La participación de Washington subraya un consenso transatlántico para mantener un ejército ucraniano de 800.000 efectivos y reponer sus reservas estratégicas tras la guerra.
Zelensky celebró el pacto destacando que, a diferencia de acuerdos previos, este posee “contenido concreto” y documentos sustanciales que blindan la soberanía de su país. No obstante, el desafío operativo es inmenso: los detalles jurídicamente vinculantes y la logística de los despliegues aún deben definirse.
Mientras Occidente presenta estos centros militares como un “escudo de paz” para una Ucrania estable, Rusia lo interpreta como un avance de la infraestructura de la OTAN hacia sus fronteras. En este clima de máxima tensión, la comunidad internacional observa con cautela si estos nuevos compromisos de seguridad lograrán estabilizar la región o si, por el contrario, acelerarán el camino hacia una confrontación directa entre potencias nucleares.
(I)
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