Un equipo de la Asociación de Arqueología Subacuática de Wisconsin (WUAA, por sus siglas en inglés) encontró en un par de horas los restos del F.J. King, una embarcación que naufragó en el lago Michigan, frente a Baileys Harbor, hace 139 años.
Brendon Baillod, investigador de la asociación, lideró la búsqueda y descubrimiento en la que colaboraron 20 científicos aficionados e historiadores comunitarios. El grupo logró dar con el pecio, largamente buscado, al poner especial atención a un testimonio que había sido ignorado.
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Un testimonio olvidado: clave para encontrar el barco fantasma en Wisconsin
El F.J. King era una goleta de madera de tres mástiles y 43 metros de eslora. Se construyó para el transporte de cereales y mineral de hierro en Ohio en 1867. Luego de casi dos décadas navegando, se hundió mientras viajaba de Michigan a Chicago durante una tormenta la madrugada del 15 de septiembre de 1886.
El capitán del barco, William Griffin, y sus tripulantes sobrevivieron. Griffin luego presentó un informe del siniestro en donde indicó que el barco se había hundido a unas cinco millas de la costa, a 25 brazas (45 metros) de profundidad, relató la WUAA en un comunicado.
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Unos siete días después de dar su reporte, el entonces guardián del faro de Cana Island, William Sanderson, reveló a la prensa local que pudo atisbar los mástiles de una goleta emergiendo cerca del litoral y la ubicación.
¿Cómo hallaron los restos del F.J. King tras más de 100 años perdido?
Desde la década de 1970, se hicieron muchos esfuerzos de búsqueda. Incluso se ofreció recompensa por su hallazgo, pero nadie detectó nada y se ganó la reputación de ser un barco fantasma. Por esto, Baillod y su equipo pensaban que era improbable hallarlo.
Decidieron enfocarse en aprender sobre las tecnologías que usarían para la expedición: el sonar de barrido lateral y la tecnología de vehículos operados a distancia (ROV). Sin embargo, tan solo dos horas después de iniciar la búsqueda, la aparición de un gran objeto en las pantallas los sorprendió en su segunda pasada.
El sonar mostró las escotillas y el experto pudo medirlo: tenía 42,6 metros de longitud, una medida que coincidía con el barco. “Algunos nos pellizcamos para asegurarnos de que no estábamos soñando. Después de todas las búsquedas anteriores, no podíamos creer que lo hubiéramos encontrado y tan rápido”, declaró a la WUAA.
Pero nada de esto fue azar. Antes explorar las aguas, hizo una profunda investigación sobre el barco, su hundimiento y búsqueda. “Supusimos que el capitán tal vez no supiera dónde estaba en la oscuridad de las 2:00 de la madrugada, pero el rumbo y la distancia a los mástiles indicados por el farero probablemente eran exactos”, explicó.
El grupo cartografió el fondo del mar dentro de una cuadrícula de dos millas cuadradas en torno a la ubicación descrita por Sanderson. Al final, el barco se localizó a menos de media milla. “El casco está notablemente intacto. Esperábamos que estuviera hecho pedazos debido al peso de la carga de mineral de hierro, pero su casco parece estar en una sola pieza”, apuntó.
(I)
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