Una fuga de combustible detectada en el piso de carga de un Boeing C-17 Globemaster III en 2018 expuso una vulnerabilidad inesperada en la flota y, al mismo tiempo, una brecha de capacidades dentro de la Fuerza Aérea de Estados Unidos.

El hallazgo ocurrió en la base aérea Stewart, en Nueva York, cuando personal del Ala de Transporte Aéreo 105 identificó combustible saliendo por un puerto de drenaje. La fuga fue rastreada hasta el tanque de combustible de alcance extendido ubicado en el ala central, un sistema clave que permite ampliar la autonomía del avión en misiones globales.

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El problema iba más allá: ninguna unidad de la Fuerza Aérea de Estados Unidos estaba capacitada para realizar la reparación.

“Nadie había sido entrenado”, explicó el sargento técnico Shawn Dutcher, especialista en sistemas de combustible. La falta de experiencia obligó a buscar ayuda externa en múltiples bases, sin éxito.

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Ante esa situación, el Ala 105 solicitó apoyo al fabricante, Boeing, que en 2018 envió un equipo para instruir a los técnicos en el procedimiento. La reparación implicaba desmontar una barrera secundaria de material compuesto de aproximadamente 250 kilos (550 libras), diseñada para contener posibles fugas y evitar que el combustible alcance el área de carga.

El proceso requiere al menos seis personas y el uso de un soporte especializado capaz de sostener unos 680 kilos (1.500 libras). En total, más de una tonelada permanece suspendida sobre los técnicos durante la intervención, lo que exige máxima precisión y estrictas medidas de seguridad.

Además, el avión debe mantenerse sin energía durante toda la operación para reducir el riesgo de ignición. Por ello, se emplea iluminación especial que evita la generación de chispas en un entorno con vapores de combustible.

Tras adquirir la capacidad técnica, el Ala 105 comenzó a ejecutar el procedimiento de forma autónoma y a capacitar a otras unidades. Equipos de distintas bases, incluyendo Misisipi, Carolina del Norte y Hawái, han participado en entrenamientos en Stewart para aprender a intervenir en este tipo de fallas.

Según los responsables del programa, estos intercambios permiten que otras unidades regresen con la capacidad de resolver problemas en los tanques de alcance extendido sin depender de asistencia externa. (I)