Astrónomos confirmaron la existencia de un planeta llamado GJ 887d, una super-Tierra ubicada en la zona habitable de la estrella enana roja GJ 887, a unos 11 años luz de la Tierra. El hallazgo lo sitúa como uno de los mundos cercanos con mayor potencial para albergar agua líquida, aunque por ahora solo es accesible mediante observación astronómica.El planeta completa una órbita alrededor de su estrella cada 50,8 días y tiene al menos seis veces la masa de la Tierra. Su posición dentro de la zona habitable significa que podría mantener temperaturas compatibles con agua líquida, siempre que cuente con una atmósfera estable.GJ 887 es una estrella enana roja con menor luminosidad que el Sol, lo que desplaza su zona habitable más cerca. En este caso, GJ 887d se encuentra a unos 20 millones de millas de su estrella, una distancia menor a la de Mercurio respecto al Sol, pero recibe aproximadamente el 80% de la energía que llega a la Tierra.El sistema fue estudiado por un equipo internacional de astrónomos que analizó datos del método de velocidad radial, el cual detecta la influencia gravitacional de un planeta sobre su estrella. Para ello se utilizaron instrumentos como los espectrógrafos HARPS y ESPRESSO, instalados en observatorios en Chile.Los investigadores también aplicaron modelos estadísticos para diferenciar las señales planetarias de la actividad natural de la estrella, como manchas estelares que pueden alterar las mediciones.Además de GJ 887d, el sistema cuenta con al menos otros tres planetas confirmados en órbitas más cercanas a la estrella, y una señal adicional que podría corresponder a otro cuerpo aún no verificado.Aunque el planeta se encuentra en la llamada zona habitable, los científicos advierten que esto no garantiza condiciones aptas para la vida. Sin atmósfera o con una composición inadecuada, podría ser un mundo helado o con condiciones extremas.El estudio señala que la masa del planeta sugiere dos posibilidades: una composición rocosa similar a la Tierra o una estructura con una atmósfera densa similar a la de planetas tipo Neptuno.En cuanto a la distancia, aunque en términos astronómicos es cercana, representa unos 63 billones de millas. Con tecnologías actuales, una nave como la sonda Parker Solar Probe tardaría alrededor de 15.000 a 17.000 años en llegar.El descubrimiento no implica capacidad de exploración directa en el corto plazo, pero sí convierte a GJ 887d en un objetivo prioritario para futuros estudios de atmósfera mediante telescopios de próxima generación. (I)