El Pentágono enfrenta una gran crisis en su intento por desarrollar dos cazas furtivos de sexta generación al mismo tiempo. Este enorme desafío logístico amenaza con colapsar la base industrial estadounidense por completo.

El avión privado más rápido del mundo ya está listo para volar cubriendo rutas intercontinentales sin escalas y menos jet lag

El desarrollo de los programas F-47 y F/A-XX en paralelo exige un talento de ingeniería de élite e instalaciones de fabricación avanzadas. Sin embargo, el número de contratistas actuales carece de la capacidad necesaria para cumplir con esta tarea.

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¿Qué pasa con los nuevos cazas furtivos de Estados Unidos?

Los proyectos F-47 y F/A-XX requieren moldeado furtivo avanzado, fusión de sensores, simulación de batallas mediante inteligencia artificial y aeronaves de combate colaborativo sin tripulación. Producir ambos sistemas en paralelo agotaría a los pocos proveedores capacitados para crear estos motores de ciclo adaptativo, según el portal 1945.

Capacitar a trabajadores en la creación de aviones de sexta generación es un verdadero reto. Foto: Instagram @USAirForce.

La fuerza laboral aeroespacial envejeció rápidamente desde los años noventa y los veteranos que construyeron los cazas F-15, F-16 y F/A-18 ya se han jubilado. Reemplazar a estos expertos resulta casi imposible debido a los largos tiempos de capacitación, la competencia tecnológica y los estrictos requisitos de seguridad.

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A este déficit humano se suma la vulnerabilidad de las cadenas de suministro que ya afectó al programa F-35 en el pasado reciente. La aviación militar depende de empresas frágiles y de fuente única para obtener piezas clave como los semiconductores avanzados, las fundiciones especiales y los compuestos de alta temperatura.

Si bien Northrop Grumman está enfocado en el B-21 Raider, podría volver al ruedo para ayudar en la tarea

Empresas históricas como Northrop Grumman podrían intervenir para salvar la producción ofreciendo una opción viable para el programa F/A-XX. Aunque dejaron el mercado táctico para desarrollar el bombardero B-21 Raider, tienen la experiencia de haber creado el F-14 Tomcat y podrían reactivar estas líneas de montaje a gran escala.

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La extrema presión presupuestaria es otro gran obstáculo porque los fondos compiten con gastos de personal, modernización nuclear y sistemas espaciales. Financiar dos flotas furtivas exige una estabilidad económica inusual durante varias administraciones para evitar que cualquier turbulencia paralice el desarrollo.

El gobierno necesitará establecer alianzas a largo plazo para asegurar la continuidad del proyecto. Foto: Unsplash

A pesar de esta crisis, el éxito es posible si se aplican métodos de ingeniería digital y arquitecturas abiertas para compartir datos. Además, el gobierno necesitará inyectar capital directo mediante contratos a largo plazo para estabilizar la demanda industrial y formar a los nuevos ingenieros militares.

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