Un estudio realizado en Suiza encontró que el hantavirus podría permanecer en el semen humano durante años incluso después de que una persona se haya recuperado por completo de la infección.
La investigación, publicada en la revista científica Viruses, analizó el caso de un hombre suizo de 55 años que había contraído en Sudamérica la variante Andes del hantavirus.
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Los científicos descubrieron que, aunque el virus ya no estaba presente en su sangre, orina ni vías respiratorias, seguía siendo detectable en su semen 71 meses después de la infección, es decir, casi seis años más tarde.
El estudio fue desarrollado en el Laboratorio Spiez, un instituto gubernamental suizo especializado en amenazas biológicas, químicas y nucleares.
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La similitud con el ébola y el zika
Los investigadores explicaron que los testículos pueden funcionar como una especie de “reservorio” para ciertos virus, permitiéndoles permanecer ocultos del sistema inmunológico.
Este fenómeno ya ha sido observado con enfermedades como el Ébola y el Virus del Zika.
En el caso del ébola, por ejemplo, un brote ocurrido en Guinea en 2021 fue vinculado a un sobreviviente infectado años antes, que habría transmitido el virus mediante relaciones sexuales.
Aunque hasta ahora no se ha documentado un caso confirmado de transmisión sexual del hantavirus, los autores del estudio señalaron que sus resultados muestran que esa posibilidad existe.
Tras el hallazgo, especialistas en salud pública consideran que los pacientes masculinos recuperados de hantavirus podrían necesitar recomendaciones similares a las aplicadas para sobrevivientes de ébola.
La firma de análisis sanitario Airfinity sugirió ampliar las medidas de sexo seguro más allá de las cuarentenas habituales y aplicar protocolos de monitoreo del semen.
Actualmente, la Organización Mundial de la Salud recomienda que sobrevivientes masculinos de ébola se sometan a pruebas periódicas y utilicen preservativos o eviten relaciones sexuales hasta obtener resultados negativos consecutivos.
Los investigadores también recordaron que los testículos son considerados un “refugio seguro” para al menos 27 enfermedades infecciosas, debido a que ciertas zonas del órgano están protegidas de la respuesta inmune para preservar la fertilidad. (I)