Un algoritmo militar de China logró vulnerar el enorme secretismo que envolvía al bombardero furtivo B-2 Spirit de Estados Unidos, una hazaña que demuestra que las guerras modernas ya no dependen solo de los radares tradicionales.

Cuánto puede durar la guerra en el Medio Oriente: ni Estados Unidos ni Israel parecen estar cerca de poner fin a sus ataques contra Irán

Hoy, las potencias rivales emplean inteligencia artificial para rastrear cualquier mínima huella dejada por misiones secretas, las cuales son detectadas por estos complejos programas para descubrir patrones ocultos y anticipar ataques.

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El impresionante hallazgo de China con su algoritmo espía

La empresa china Jingan Technology reveló que su sistema de análisis militar Jingqi detectó las señales secretas del despliegue. Este complejo algoritmo rastreó imágenes satelitales, trayectorias de vuelo y movimientos navales, identificando desde enero que la acumulación de tropas superaba los registros de Irak, informó Xataka.

La empresa publicó un presunto fragmento de la conversación procedente de las aeronaves. Foto: U.S. Air Force Foto: A1C Bryson Britt

Asimismo, la firma aseguró que detectó transmisiones de radio procedentes de los bombarderos durante su vuelo de regreso a casa. La empresa publicó un presunto fragmento de la conversación, demostrando que el ecosistema de datos de la Operación Furia Épica genera vulnerabilidades rastreables y revela patrones.

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Catástrofe invisible: así es como se ve realmente la Tercera Guerra Mundial en el espacio

El uso de esta tecnología permite comprimir la cadena de ataque, logrando procesar flujos de datos y reducir procesos de tres días a solo horas. Por ello, herramientas informáticas estadounidenses como Anthropic y Palantir compiten contra este modelo, analizando grandes movimientos para generar recomendaciones logísticas durante el conflicto.

El furtivo B-2 es la joya de la corona militar estadounidense, pero no es invisible ante los nuevos sistemas

Si bien el B-2 es la joya tecnológica del poderoso arsenal militar estadounidense, el ciberespionaje asiático demostró que ninguna plataforma es invisible y que las guerras futuras se librarán procesando datos donde los algoritmos detectan todo.

(I)

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