La advertencia sobre el posible hackeo del cerebro computacional del F-35 Lightning II ha generado inquietud entre los operadores internacionales del avión.

Según el secretario de Estado de Defensa de los Países Bajos, Gijs Tuinman, los sistemas digitales del caza (incluidos componentes conectados a la nube) podrían manipularse para aceptar actualizaciones de software externas, de forma similar a un jailbreak en un teléfono, declaraciones que se producen en medio de presiones políticas y temores sobre qué ocurriría si Estados Unidos suspendiera el soporte técnico.

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Tuinman hizo el comentario durante un podcast de BNR Nieuwsradio, donde sugirió que, en teoría, el avión podría desbloquearse para instalar software alternativo.

Sin embargo, al no ofrecer detalles técnicos ni pruebas de vulnerabilidades concretas, estas palabras podrían interpretarse como una hipótesis sobre medidas extremas que los operadores considerarían en caso de que el apoyo estadounidense dejara de estar disponible.

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Foto: X @CVN_72

Cómo funciona el programa del F-35

Dicho programa impone restricciones estrictas a las modificaciones del software y de los sistemas asociados. En ese sentido, las actualizaciones y la gestión logística se realizan mediante redes centralizadas en la nube, originalmente a través del Sistema de Información Logística Autónoma (ALIS) y ahora mediante su reemplazo progresivo, ODIN, plataformas que además de distribuir actualizaciones, también gestionan mantenimiento, diagnósticos y datos operativos críticos.

Asimismo, la red ALIS/ODIN es clave para cargar paquetes de datos de misión con inteligencia altamente sensible, como información sobre defensas aéreas enemigas, y descargar datos tras las misiones, reseña The War Zone.

Estos paquetes determinan rutas seguras, tácticas y empleo de sensores y armamento, convirtiéndose en una de las capacidades más decisivas para la supervivencia del F-35 en combate.

Israel es el único operador que ha logrado integrar software nacional y operar su variante F-35I con mayor autonomía respecto a la red centralizada.

Esto hace que otros países manifiesten sus preocupaciones sobre la soberanía de datos y han limitado ciertos procesos de reprogramación, aunque el trabajo crítico continúa realizándose en Estados Unidos bajo supervisión del gobierno de ese país y del fabricante Lockheed Martin.

Un jailbreak podría ser técnicamente concebible, pero su utilidad operativa sería dudosa sin el soporte logístico, mantenimiento, repuestos y planificación de misiones que dependen de Estados Unidos, por lo que, intentar piratear el sistema podría provocar acciones legales, tensiones diplomáticas y la suspensión del suministro esencial, lo que dejaría a los aviones inoperativos.

(I)

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