La presencia de cianuro en el río Yuracyacu, en la región peruana de Junín, encendió las alarmas entre autoridades y pobladores después de que una investigación confirmara contaminación en el agua y en especies acuáticas de la zona.
El hallazgo ocurrió tras la muerte masiva de aproximadamente 12 millones de truchas y ha llevado a prohibiciones sobre el consumo de peces y el uso del agua.
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La Policía Nacional confirmó, mediante una pericia químico-toxicológica, la detección de ácido cianhídrico, conocido como cianuro, en las aguas del río y en organismos acuáticos de la cuenca afectada. La investigación se centró en la unidad minera Oro Negro, una operación inscrita en el Registro Integral de Formalización Minera (Reinfo), donde se identificaron filtraciones que desembocarían en el río.
El impacto ya afecta a siete criaderos que reportaron pérdidas equivalentes a unas 120 toneladas de truchas, con consecuencias económicas para productores locales y posibles riesgos ambientales más amplios.
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Prohíben usar el agua y consumir truchas
Ante la contaminación detectada, las autoridades mantienen la prohibición del uso del agua del río Yuracyacu para consumo humano, riego agrícola y actividades de piscicultura.
Además, recomendaron evitar el consumo de truchas provenientes de las áreas comprometidas hasta que concluyan las investigaciones y se determine el alcance real de la contaminación.
El alcalde de Pariahuanca, Wilson Quispe, advirtió que el problema podría extenderse más allá de la piscicultura y afectar a la agricultura regional.
Según señaló, unas 90 hectáreas de cultivos de palta podrían verse comprometidas si continúa utilizándose agua contaminada.
“Este químico es muy peligroso para las 90 hectáreas de palta. Se viene una crisis seria si se sigue usando esta agua. Los agricultores podrían perder su producción de exportación”, afirmó.
El alcalde pidió, además, declarar en emergencia la cuenca del Yuracyacu y alertó que otras zonas de Huancayo también podrían resultar afectadas.
Equipos del Ministerio de Energía y Minas (Minem), la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental (FEMA), la Autoridad Nacional del Agua (ANA) y el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) continúan realizando diligencias para identificar el origen exacto de la contaminación. (I)