El fiscal general de Texas, Ken Paxton, abrió una investigación civil contra <b>Lululemon</b> por la posible presencia de compuestos químicos potencialmente tóxicos en sus prendas, conocidos como “sustancias eternas” o <b>PFAS</b>, que han sido vinculados a riesgos para la salud como infertilidad y cáncer.La oficina del fiscal emitió una solicitud formal de investigación <b>para determinar si la compañía ha engañado a los consumidores sobre la seguridad, calidad y efectos de sus productos</b>, en medio de crecientes preocupaciones sobre los materiales sintéticos utilizados en la ropa deportiva.Lululemon, una de las marcas líderes del sector y con ingresos superiores a los <b>11.000 millones de dólares en su año fiscal 2025</b>, se promociona como una firma centrada en el bienestar, la sostenibilidad y el alto rendimiento. No obstante, investigaciones recientes y denuncias de consumidores han puesto en duda la posible presencia de PFAS —compuestos químicos persistentes en el ambiente— en algunas de sus prendas, incluidas mallas de yoga.Estos compuestos, ampliamente utilizados por sus propiedades repelentes al agua y a las manchas,<b> han sido asociados en diversos estudios con alteraciones endocrinas, problemas reproductivos y ciertos tipos de cáncer</b>, lo que ha generado alarma entre expertos en salud pública.La investigación examinará si los productos de la empresa contienen estos químicos en <b>niveles no esperados por los consumidores</b>, así como la veracidad de su publicidad. También se revisarán la lista de sustancias restringidas de la compañía, sus protocolos de análisis y las prácticas de su cadena de suministro.“Los estadounidenses no deberían tener que preocuparse por ser engañados al intentar tomar decisiones saludables para ellos y sus familias”, señaló Paxton en un comunicado. “<b>No permitiré que ninguna corporación venda materiales dañinos y tóxicos a los consumidores a un precio exorbitante bajo el pretexto del bienestar y la sostenibilidad</b>. Si Lululemon ha violado la ley de Texas, rendirá cuentas”. Las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS) son un amplio grupo de compuestos químicos sintéticos —entre ellos PFOA, PFOS y GenX— utilizados desde la década de 1940 en múltiples industrias por su resistencia al agua, la grasa y el calor. Su principal característica es su extrema persistencia: <b>no se degradan fácilmente y pueden acumularse tanto en el medio ambiente como en el cuerpo humano con el paso del tiempo</b>.Las PFAS están presentes en una amplia variedad de productos cotidianos, como envases de alimentos, utensilios antiadherentes, textiles repelentes de manchas, espumas contra incendios y ciertos procesos industriales. <b>También pueden encontrarse en el agua potable, alimentos contaminados y organismos vivos, incluidos peces, animales y personas</b>.La exposición a estas sustancias es generalizada y, según estudios científicos, puede tener efectos adversos en la salud. Investigaciones en animales han vinculado compuestos como el PFOA y el PFOS con daños en los sistemas reproductivo e inmunitario, alteraciones en el desarrollo y afectaciones en órganos como el hígado y los riñones, además de la aparición de tumores. En humanos, la evidencia más consistente apunta a un <b>aumento del colesterol</b>, mientras que otros estudios sugieren posibles vínculos con <b>bajo peso al nacer, disfunción tiroidea, debilitamiento del sistema inmunitario y ciertos tipos de cáncer</b>.Aunque algunas de estas sustancias han sido eliminadas progresivamente en Estados Unidos, continúan produciéndose en otros países y pueden ingresar a los mercados a través de productos importados, lo que mantiene vigente la preocupación global por su impacto en la salud y el medio ambiente. (I)