Durante el sueño, el cuerpo entra en un estado de descanso profundo. El corazón trabaja más lento, disminuye la actividad del sistema nervioso y, normalmente, la presión arterial desciende entre un 10 % y un 20 % respecto a los valores del día. A este fenómeno se le conoce como “descenso nocturno” o dipping.

Sin embargo, en algunas personas esto no ocurre. La presión arterial se mantiene igual, baja muy poco o incluso aumenta durante la noche. A este patrón se le llama hipertensión nocturna o patrón “non-dipper”, y especialistas advierten que puede ser una señal de mayor riesgo cardiovascular.

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Hipertensión, un mal que se puede evitar

Según los CDC, la hipertensión afecta al 48,1 % de los adultos estadounidenses. Esta peligrosa afección obliga al corazón a trabajar más para bombear sangre por todo el cuerpo.

Con el tiempo, la hipertensión puede provocar enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares, problemas de visión, deterioro cognitivo e insuficiencia renal, de acuerdo al sitio web Family Medicine.

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¿Por qué es importante que la presión baje al dormir?

Dormir permite que el sistema cardiovascular descanse. Cuando la presión permanece elevada toda la noche, el corazón y los vasos sanguíneos continúan bajo tensión constante.

Estudios han relacionado este patrón con un mayor riesgo de:

  • Infartos
  • Accidentes cerebrovasculares
  • Insuficiencia cardíaca
  • Daño renal
  • Deterioro vascular a largo plazo

¿Cómo se detecta?

La mayoría de las veces no se descubre con una toma de presión tradicional en consultorio.

El examen más utilizado es el monitoreo ambulatorio de presión arterial de 24 horas (MAPA), un dispositivo portátil que registra automáticamente la presión durante el día y la noche mientras la persona realiza sus actividades normales y duerme.

Los especialistas observan este patrón con más frecuencia en personas con:

  • Apnea obstructiva del sueño
  • Estrés crónico
  • Obesidad
  • Diabetes
  • Enfermedad renal
  • Hipertensión arterial
  • Tabaquismo
  • Mala calidad del sueño

Señales que pueden levantar sospechas

Aunque muchas veces no presenta síntomas, algunas personas reportan:

  • Dolores de cabeza al despertar
  • Cansancio excesivo en las mañanas
  • Despertares frecuentes
  • Palpitaciones nocturnas
  • Ronquidos intensos
  • Sensación de sueño poco reparador. (I)