Un equipo de investigadores de la Universidad de Maryland diseñó una tecnología que rompe tabúes: un pequeño sensor en la ropa interior capaz de monitorear la actividad de los gases intestinales con una precisión científica nunca antes vista.
La Tierra tiene su propio latido: el planeta produce un pequeño ruido sísmico cada 26 segundos
Más allá de la curiosidad, este avance busca resolver un vacío médico histórico. Al medir el hidrógeno expulsado, el sistema ofrece una ventaja objetiva para conocer la salud del microbioma, algo que los médicos no tenían forma de ver con claridad.
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La realidad de tus flatulencias medida con ropa interior inteligente
Los primeros ensayos arrojaron cifras que desafían los manuales médicos: se descubrió que una persona sana expulsa gases unas 32 veces al día, más del doble de lo estimado, demostrando que los viejos estudios basados en encuestas subestiman la realidad biológica, indica Brighter Side News.
La gran diferencia radica en el método de monitoreo continuo. Mientras que los pacientes suelen olvidar o ignorar sus emisiones menores, este aparato detecta el hidrógeno producido por la fermentación bacteriana las 24 horas del día, capturando incluso aquello que ocurre mientras el usuario duerme.
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Para probar su eficacia, sometieron a los voluntarios a una dieta controlada con dulces ricos en inulina, una fibra compleja. El sensor no falló: registró picos de actividad microbiana en casi el 95 % de los casos, validando su capacidad para leer la digestión en tiempo real tras la ingesta.
Esta herramienta está permitiendo clasificar a las personas según su perfil digestivo: desde los “Digestores Zen”, aquellos que apenas generan actividad; hasta los “Hiperproductores de hidrógeno” con mucha actividad gaseosa. La meta final es construir un atlas de referencia que indique lo normal en la población general.
El impacto clínico a futuro podría ser enorme para la gastroenterología. En lugar de adivinar, los doctores podrán usar estos datos para diseñar dietas personalizadas y entender por qué ciertos alimentos afectan a unos pacientes y a otros no, transformando el manejo de problemas crónicos.
(I)