Una nueva terapia experimental llamada SN101 propone frenar el dolor crónico antes de que llegue al cerebro, actuando directamente en su origen.

Se trata de una esponja biológica que es capaz de interceptar las señales dolorosas en las articulaciones.

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SN101 | Foto: Cortesía bioRxiv

¿Cómo se logró esta tecnología?

El equipo de la Facultad de Medicina Johns Hopkins, liderado por Gabsang Lee, reprogramó células madre humanas para convertirlas en neuronas sensibles al dolor, estas se inyectan en zonas dañadas como las articulaciones afectadas por osteoartritis, reseña Eco News.

En lugar de reemplazar las neuronas naturales, estas células modificadas actúan como señuelos, por lo que su función es absorber las moléculas inflamatorias antes de que activen las señales que normalmente viajarían hacia el cerebro.

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En pruebas con ratones, el tratamiento redujo significativamente los signos de dolor y mejoró su movilidad. Además, se observaron mejoras en el estado del cartílago y los huesos, lo que sugiere un efecto reparador adicional.

Expertos consideran prometedor que esta técnica no solo alivie el dolor, sino que también ralentice el deterioro articular, lo que podría marcar una diferencia importante frente a tratamientos actuales centrados solo en aliviar síntomas.

Aunque los resultados son alentadores, la SN101 aún está en fase preclínica y no se ha probado en humanos, en caso de superar futuros estudios, podría ofrecer una alternativa que reduzca la dependencia de analgésicos y opioides.

(I)

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