Consumir vitamina K durante el embarazo podría favorecer el desarrollo cognitivo del bebé, según nuevas evidencias científicas que analizan su influencia en el neurodesarrollo temprano.

De acuerdo a Eco News, este nutriente, conocido principalmente por su función en la coagulación sanguínea, podría tener un papel mucho más amplio del que se pensaba, especialmente en la formación y maduración del sistema nervioso infantil.

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Foto: Istock

¿Cómo llegaron los científicos a esta conclusión?

Un estudio liderado por la Universitat Rovira i Virgili y publicado en Pediatric Research analizó a 1.080 mujeres embarazadas y encontró que una mayor ingesta de vitamina K1 se asocia con mejores puntuaciones en cognición, desarrollo físico y habilidades comunicativas en los niños, aportando la primera evidencia científica que vincula a este nutriente con el desarrollo neurológico infantil.

La vitamina K, presente en verduras de hoja verde y aceites vegetales, también participa en procesos metabólicos, antioxidantes y antiinflamatorios. Sin embargo, hasta ahora no existían recomendaciones específicas para su consumo durante el embarazo ni investigaciones centradas en su impacto neurológico.

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La investigación evaluó a madres e hijos de la cohorte BiSC mediante cuestionarios alimentarios detallados y posteriores pruebas de desarrollo infantil. En este sentido, se analizaron áreas como la cognición, la comunicación, el desarrollo socioemocional y el crecimiento físico, encontrando que los hijos de madres con mayor consumo de vitamina K obtuvieron mejores puntuaciones globales, con avances particulares en habilidades cognitivas y desarrollo físico.

Este estudio también sugiere que duplicar la ingesta recomendada para la población general podría relacionarse con mejoras en la comunicación y el lenguaje expresivo infantil, lo que permitiría revisar futuras recomendaciones nutricionales para embarazadas y así potenciar el desarrollo neurológico desde las primeras etapas de la vida.

Si bien se trata de un estudio observacional y no establece una relación causal directa, los investigadores destacan que los hallazgos abren nuevas líneas investigativas sobre el papel de la nutrición materna en el desarrollo cognitivo infantil.

Mientras continúan los estudios, los especialistas coinciden en que una dieta equilibrada que incluya vitamina K puede contribuir a crear un entorno biológico óptimo para el crecimiento y la salud cerebral del bebé.

(I)

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