Las llamadas súperamebas de vida libre están apareciendo en los mismos entornos donde las personas usan agua a diario, como piscinas, sistemas de riego o grifos domésticos.

De acuerdo a investigaciones publicadas en Biocontaminant, estos microorganismos podrían convertirse en un desafío creciente para la salud pública.

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La Naegleria fowleri, conocida también como ameba comecerebros, provoca la muerte del 97% de personas que enferman a causa de ella.

Ameba mortal

Si bien la mayoría de estas amebas son inofensivas, algunas pueden ser peligrosas: el caso más conocido es Naegleria fowleri, conocida como “ameba comecerebros”, que puede provocar una infección cerebral casi siempre mortal si el agua contaminada entra por la nariz durante actividades acuáticas.

Datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por siglas en inglés) indican que en Estados Unidos se han registrado 167 casos desde 1962, con apenas cuatro sobrevivientes, mientras que a nivel mundial, revisiones científicas han documentado unos 381 casos hasta 2018, lo que muestra que, aunque raras, estas infecciones son extremadamente letales.

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Uno de los factores que preocupa a los científicos es la gran resistencia de estas amebas, ya que pueden vivir en tuberías, depósitos de agua, hospitales o torres de refrigeración. También sobreviven formando quistes que resisten cloro, altas temperaturas y otras condiciones que normalmente eliminan bacterias, reseña Eco News.

Además, estos organismos actúan como un “caballo de Troya” microscópico, debido a que, en su interior pueden alojar bacterias, virus y hongos, incluso cepas con resistencia a múltiples antibióticos, protegiéndolos de los desinfectantes y permitiendo que viajen por los sistemas de agua.

Los expertos advierten que el calentamiento global y el deterioro de las infraestructuras hídricas favorecen su expansión, de manera que, el aumento de la temperatura del agua y el uso de fuentes hídricas alternativas podrían facilitar su presencia en ríos, lagos y redes de distribución, lo que refuerza la necesidad de mejorar el control y tratamiento del agua.

(I)

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