La alarma empezó cuando el pasado 8 de septiembre un niño de 6 años fue hospitalizado con la ameba. Súperamebas come cerebro acechan en el agua: viven en tuberías, son resistentes al cloro, al calor y transportan bacterias que burlan los antibióticos
Científicos temen que estos microorganismos podrían convertirse en un desafío creciente para la salud pública