El Árbol de Jade, cuyo nombre científico es Crassula ovata, puede ir mucho más allá de ser una simple planta ornamental, ya que al trabajarlo como bonsái, se convierte en una pieza especial que une decoración y espiritualidad, aportando armonía, calma y una sensación de abundancia al hogar.

De acuerdo al portal TyC Sports, convertir un jade en bonsái requiere tanto de atención como de paciencia, pues el éxito dependerá de cuidados específicos, para evitar caer en errores comunes como el exceso de riego, no drenar bien el agua o usar un sustrato que no sea liviano y bien aireado.

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Para que el bonsái pueda desarrollarse saludablemente, es clave saber elegir el tipo de tierra: lo más recomendable es usar una mezcla que facilite el drenaje como akadama, pomice y roca volcánica, pues evita la acumulación de humedad y favorece el crecimiento equilibrado, esencial para mantener una planta tan fuerte como hermosa.

El riego debe hacerse solamente cuando el sustrato esté completamente seco y las hojas comiencen a mostrar signos de deshidratación, como una leve arruga.

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Foto: USUARIO

Más allá de los cuidados, el Feng Shui para atraer la abundancia

También es importante podar para conservar únicamente tres ramas principales que formen una estructura triangular y guíe el diseño del bonsái.

Esta poda triangular va más allá de lo estético, pues desde la mirada del Feng Shui, la forma representa la conexión entre la tierra, el cielo y la humanidad, de manera que ayuda a canalizar energía positiva.

Por otra parte, un bonsái bien podado refuerza su simbolismo asociado a la prosperidad y al equilibrio energético del hogar.

Más allá de lo visual y lo simbólico, el cuidado el bonsái tiene efectos positivos para el bienestar personal. Distintos estudios señalan que esta práctica permite reducir el estrés, fortalece la autoestima y contribuye a un ambiente más puro.

(I)

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