Una acusación federal en Washington D. C. detalla la operación de una presunta red que sustraía vehículos sin romper cristales ni forzar cerraduras, mediante dispositivos electrónicos capaces de reprogramar los sistemas de acceso y encendido.

El caso, presentado ante el Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito de Columbia, incluye quince cargos contra seis personas acusadas de conspirar para robar automóviles, transportarlos entre estados y comercializarlos tanto en Estados Unidos como en Ghana.

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De acuerdo con la investigación, la red habría robado al menos 20 vehículos en el área metropolitana de Washington y en Pensilvania, aunque las autoridades vinculan a los sospechosos con más de 100 robos en el Distrito de Columbia y más de 30 en el condado de Prince George, en Maryland.

El esquema delictivo se basaba en el uso de dispositivos electrónicos —denominados por investigadores como “dispositivos fantasma”— que permitían reprogramar los automóviles para que aceptaran llaves nuevas, sin necesidad de manipular físicamente las cerraduras. Los vehículos sustraídos eran en su mayoría modelos recientes de Honda y Acura.

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Tras los robos, los autos eran trasladados a puntos de almacenamiento, incluidos estacionamientos en el sureste de la capital estadounidense, donde se alteraban placas y se ocultaban los números de identificación vehicular. Antes de su transporte, también se desactivaban funciones como GPS y Bluetooth para dificultar su rastreo.

Posteriormente, los vehículos eran enviados a otros estados y, en algunos casos, exportados a mercados internacionales, entre ellos Ghana, donde eran vendidos a compradores finales.

Como parte de las diligencias, agentes ejecutaron una orden de registro en un depósito de automóviles en Decatur, Georgia, presuntamente vinculado a la red. La investigación, que se extendió por un año, continúa abierta.

Un camión transportador de automóviles en Maryland cargado con varios de los vehículos recuperados. Foto: justice.gov

Entre los acusados figuran Jacob Hernández, Dustin Wetzel, James Young, Khobe David y Chance Clark, mientras que un sexto implicado permanece prófugo y su caso se mantiene bajo reserva judicial.

El proceso es llevado por el Buró Federal de Investigaciones, junto con el Departamento de Policía Metropolitana y fiscales federales. (I)