Las personas de varios países suelen dejar la limpieza del hogar para el fin de semana. Sin embargo, Japón tiene una dinámica diferente y es que le dedican solo unos minutos cada día para evitar que la suciedad y el desorden se acumulen, de manera que no se elimina el polvo cuando está presente, sino que se impide que aparezca.

De acuerdo a Antena 3, este método convierte el aseo en un hábito cotidiano y ligero, más que en una tarea pesada, ya que para los japoneses, mantener la casa ordenada está ligado a la paz mental.

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Según la experta en hogar Paloma Hernanz (@dreamhome_monte): “Ellos -los japoneses- no limpian una vez a la semana, sino todos los días, con pequeños rituales”. Esto hace que el polvo no se transforme en un problema visible, al tiempo que la limpieza deja de sentirse como una obligación y empieza a ser una rutina natural.

El ritual del trapo rojo requiere que limpies el hogar con intención y fe en el proceso Foto: Senivpetro en Freepik

Cinco minutos que hacen la diferencia

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Para los japoneses es importante priorizar la regularidad frente al esfuerzo puntual: “En Japón existe una regla, mejor 5 minutos cada día que 2 horas el sábado”, detalla la experta y añade que este enfoque disminuye tanto la pereza como el agotamiento mental asociado a las grandes limpiezas, detalla CuerpoMente.

¿Cómo es el ritual japonés para evitar la acumulación de polvo en el hogar?

Los zapatos se quedan afuera: no es solo un gesto simbólico, sino una medida práctica para evitar que la suciedad de la calle se esparza por la casa y así mantener el suelo limpio.

La limpieza de los suelos: en vez de las fregonas tradicionales, se deben usar paños suaves y limpiarse a mano, de modo que se elimine incluso el polvo microscópico.

Ventilar: más allá de las condiciones climáticas, en Japón es un ritual matutino abrir las ventanas para renovar el aire y reducir partículas en suspensión, evitando que el polvo se deposite.

Usar purificadores y humidificadores de aire: no dejan que el polvo se asiente y mantienen una humedad adecuada, al tiempo que reducen la electricidad estática que hace que el polvo se adhiera a las superficies.

(I)

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