Una mujer recordó que su papá vivió 78 años y trabajó hasta el último respiro. Asegura que, aunque quería que él se jubilara y se relajara, dedicando su tiempo a la caza o al cuidado de sus mascotas, el hombre tenía su propia imprenta e iba a la oficina a diario. Aun cuando no podía conducir, su esposa lo llevaba.
De acuerdo a Business Insider, la mujer no entendía la razón por la que su padre no bajaba el ritmo de vida y disfrutaba de sus últimos años. Diez años después de que el señor murió, pidió la jubilación adelantada de la docencia y se juró planificar unas largas y tranquilas vacaciones; sin embargo, las cosas no salieron como las pensaba.
Publicidad
Todo empezó a perder sentido
Aunque el plan inicial era practicar piano, escribir, ensayar con un grupo de músicos y visitar a la familia, lejos de las citas, de las alarmas y los plazos, con el pasar del tiempo, las horas empezaron a perder sentido.
“Todos los días parecían buenos para procrastinar. Tocaba el piano unos minutos, pero nunca me aprendía una pieza entera. O escribía unas frases y asistía a ensayos, pero nunca terminaba un ensayo ni programaba una actuación”, explicó.
Publicidad
Esto la hizo extrañar lo gratificante que era marcar una tarea como completada, o la camaradería que había entre estudiantes y profesores colegas del trabajo cuando se desarrollaba un proyecto.
Entonces empezó a programar sus días para darle estructura a su tiempo libre: escribir dos horas, practicar piano, levantar pesas y caminar. Cada nuevo compromiso le trajo amistades, entre ellas un trompetista y un clarinetista de su barrio, con quienes formó un grupo y ahora ensayan dos veces por semana.
Todo esto le hizo entender que su papá iba a trabajar todos los días para mantenerse ocupado, interactuar con sus compañeros y sentir la satisfacción de un trabajo bien hecho. El trabajo le daba una rutina y una razón para levantarse cada día.
Esto tiene una explicación, y es que las psicólogas Elena García y Elena Alonso señalaron a El Confidencial que jubilarse y no tener aficiones puede ser complicado, por lo que es saludable mantener una rutina, que aunque sea flexible, genere un equilibrio para evitar el desorden.
(I)