Los enjambres de drones con inteligencia artificial están cambiando la naturaleza del poder aéreo. La ventaja militar se mueve de aeronaves costosas hacia una autonomía coordinada, donde muchas unidades baratas operan como un sistema conjunto.
Se trata de máquinas que funcionan bajo una misma orden en lugar de forma individual. Son capaces de saturar defensas antiaéreas, adaptarse en tiempo real a la batalla y seguir operando tras sufrir pérdidas, apareciendo como una nueva herramienta o amenaza.
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De acuerdo con Interesting Engineering, el desarrollo actual exhibe diez sistemas destacados que ilustran cómo la autonomía coordinada está redefiniendo el combate aéreo a nivel global hoy día:
Perdix: es una prueba temprana de micro-drones con “cerebro distribuido”. Usan componentes comerciales para autoorganizarse y adaptarse si hay fallos, demostrando resiliencia.
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Kargu-2 (Turquía): este cuadricóptero de 15 libras diseñado por STM opera en grupos de hasta 20 unidades. Usa reconocimiento de objetos por IA para ataques autónomos, habiendo sido usado en combates reales.
Programa Replicator (EE.UU.): iniciativa del Pentágono para escalar sistemas de bajo costo. Usa marcos de software como ACT para que un solo operador gestione diversos tipos de drones como una fuerza unificada.
Swarmer (Ucrania): software ucraniano que coordina de 3 a 25 drones por misión. Ha permitido que un equipo de tres personas gestione operaciones complejas que antes requerían nueve operadores humanos.
Chinese Swarm I (China): lanzado desde plataformas móviles, coordina hasta 200 drones. Sus algoritmos permiten la intercomunicación y reorganización en vuelo sin requerir control terrestre constante.
Thales SwarmMaster (Europa): arquitectura europea que reduce la carga del operador a través de agentes inteligentes. Divide decisiones tácticas entre la IA y un supervisor, evitando la sobrecarga en misiones grandes.
Icarus Swarms: plataforma modular creada sobre hardware comercial para coordinar hasta 50 drones. Su gran flexibilidad permite reconfigurar cargas útiles de sensores o equipos tácticos en pocas horas.
Wasper-1: dron de ataque de 2 kg diseñado para entornos disputados. Su sistema de objetivos con IA y velocidad de 70 km/h le permiten identificar amenazas con una intervención humana limitada.
Harop (Israel): munición merodeadora de 50 libras que busca radares enemigos. Integra sensores y explosivos en una sola plataforma, usando huellas térmicas bajas para operar en zonas de alto riesgo de detección.
Shahed-136 (Rusia): aunque menos sofisticados, demuestran una doctrina de enjambre impactante. Su despliegue en olas masivas satura las defensas aéreas, dificultando detener cada amenaza.
Los enjambres de drones con IA traen un cambio radical a la guerra aérea, moviendo el poder a sistemas inteligentes coordinados. Al desplegarse, permiten el paso de capacidades militares avanzadas mientras desafían la defensa tradicional.
Desde grandes potencias hasta naciones pequeñas, los ejércitos corren para crear estos sistemas y las herramientas para frenarlos. El futuro del poder aéreo dependerá no solo de la velocidad, sino de la autonomía, la escala y la capacidad de trabajo conjunto en tiempo real.
(I)