Un puñado de neoyorquinos convirtió la denuncia de vehículos contaminantes en un rentable negocio de casi un millón de dólares por cabeza.

Ernest Welde, del East Village, encabeza la lista con 895 mil 737 dólares en recompensas. Le siguen Wanfang Wu con 748 mil 825 dólares y Ephraim Rosenbaum con 725 mil 025 dólares, ambos del Lower East Side.

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Michael Streeter de Brooklyn Heights acumula 709 mil 975 dólares, mientras que Patrick Schnell ha ganado 582 mil 800 dólares.

Todos participan en el Programa de Quejas Ciudadanas contra Vehículos en Ralentí que la ciudad lanzó en 2019, con Billy Idol como imagen promocional al año siguiente.

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El roquero punk de los 80 apareció en una campaña publicitaria con un mensaje directo. “Billy nunca está en ralentí. Tú tampoco deberías. Apaga tu motor”.

Todos participan en el Programa de Quejas Ciudadanas. Foto: Unsplash

¿Por qué se gana tanto dinero?

El mecanismo es simple pero lucrativo, reporta The New York Post.

Los denunciantes graban con sus celulares camiones detenidos con el motor encendido por más de tres minutos, o autobuses escolares por más de uno, y envían el video como evidencia al Departamento de Protección Ambiental (DEP) y a la Oficina de Audiencias y Juicios Administrativos (OATH).

Si presentan la queja directamente ante OATH, reciben el 50% de la multa; si va a través del DEP, obtienen el 25%.

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Las multas van de 350 dólares a 2 mil dólares por infracción, y el 95% de las denuncias resultan confirmadas.

Las solicitudes de recompensa se dispararon de 49 mil en 2022 a 124 mil en 2024, con más de 100 mil presentadas este año.

El programa ha provocado controversia entre funcionarios locales que nunca imaginaron que se convertiría en una profesión de tiempo completo.

La denuncia puede traducirse en miles de dólares. Foto: Unsplash

James Gennaro, concejal de Queens y presidente del Comité Ambiental, anunció que los días de los cazarrecompensas de seis cifras han terminado.

Los funcionarios del DEP señalan que estos denunciantes se concentran en zonas de negocios como Midtown y el Bajo Manhattan, vecindarios prósperos de Brooklyn y el oeste de Queens, ignorando las comunidades que más sufren por contaminación ambiental como Harlem, el Sur del Bronx o East New York.

Cuando un reportero confrontó a Schnell en su casa de Brooklyn con la cifra de 582 mil dólares en ganancias, él respondió desde una puerta entreabierta que ese número no refleja lo que realmente ha cobrado y cerró diciendo que “es trabajo duro”.

(I)

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