Ciertas conductas cotidianas influyen de manera inmediata en cómo los demás nos perciben. Aunque el carisma suele asociarse a rasgos como la extroversión o el humor, un psicólogo sostiene que son los detalles pequeños los que podrían ser más relevantes en la impresión que generamos en otros.

Para lograr ser esa persona que “hace que todos se sientan más relajados” no es necesario tener una personalidad extrovertida, de acuerdo con el psicólogo Lachlan Brown. Él apunta a que dichos “pequeños gestos” son, de hecho, más importantes que una gran muestra de confianza.

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¿Cómo mejorar la forma en la que otros nos perciben?

Brown señala que, para mejorar las interacciones sociales, es necesario que las demostraciones hacia otras personas sean “constantes y sinceras”, dado que no son una fórmula mágica para caer bien.

Aconseja poner en práctica acciones como establecer contacto visual al escuchar o participar en una conversación, para demostrar de esta forma que estás interesado en lo que la otra persona dice, además de referirse a otros por su nombre y sonreír o reír de forma genuina y sutil.

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“Escuchar a alguien decir tu nombre activa vías neuronales asociadas con el reconocimiento, la seguridad y la pertenencia”, asegura el experto en un artículo publicado en Global English Editing. Asimismo, destaca la importancia de “dar pequeños reconocimientos” o, como las llama, “microvalidaciones”.

La cortesía también juega un papel fundamental en las relaciones sociales. Pequeños gestos, como abrir la puerta a alguien más o dejar que otros terminen de expresar sus pensamientos sin ser interrumpidos o sentirse apresurados, son acciones que generan un “cierto encanto”, de acuerdo con el autor.

(I)

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