Por décadas, la ropa militar fue concebida con el objetivo pasar desapercibida en contextos donde ser detectado podía costar la vida. Los patrones de camuflaje, los cortes estandarizados y los elementos funcionales -como bolsillos cargo, chalecos y botas reforzadas- respondían a necesidades reales de supervivencia, movilidad y protección.

Nada en esos diseños es ornamental, todo tiene una razón práctica ligada al combate y al terreno. De acuerdo a Military Times, en las últimas décadas, esa lógica se invirtió, pues elementos creados para ocultar el cuerpo humano comenzaron a trasladarse la moda civil, por lo que fueron despojados de su función original y resignificados como símbolos de estilo.

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En este sentido, el camuflaje llegó a las pasarelas, los chalecos tácticos a los festivales y las botas de combate empezaron a acompañar el estilo urbano.

El estilo militar pasó a la moda civil | Foto: Freepik

Un diseño que pasó de la supervivencia a la moda

El camuflaje aparece actualmente en marcas de lujo, como en aquellas de moda rápida, promocionado como atrevido o irónico, al contar con patrones diseñados para desaparecer y combinado con colores brillantes, siluetas exageradas y cortes poco prácticos, con el único objetivo de llamar la atención, reseña Camuflaje Militar.

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En cuanto a las siluetas tácticas, los chalecos tipo portaplacas, las correas inspiradas en sistemas militares y los bolsillos sobredimensionados se popularizaron en la moda urbana, especialmente entre jóvenes, una apropiación que genera críticas, no tanto por el gusto estético, sino por el tono: muchos veteranos consideran que esas prendas evocan entrenamiento, despliegues y pérdidas, no una puesta en escena estilística desvinculada de la experiencia real.

Por otra parte, la estética militar contiene una carga política y simbólica difícil de ignorar. El camuflaje se puede leer como protesta, patriotismo o simple tendencia, todo dependerá de quién lo use y cómo se comercialice.

La diferencia clave está entre influencia e imitación, ya que la ropa militar siempre ha nutrido al vestuario civil por su durabilidad y utilidad, pero hoy se percibe un giro: el combate convertido en accesorio, separado de su función y vendido en masa.

(I)

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