El cometa interestelar 3I/ATLAS está mostrando un comportamiento inusual mientras atraviesa el sistema solar. Observaciones recientes indican que su composición química cambió durante su paso cercano al Sol, lo que lo convierte en un objeto sin precedentes para la ciencia.
A diferencia de los cometas conocidos que se formaron alrededor del Sol, 3I/ATLAS proviene de otro sistema estelar y conserva información sobre los materiales con los que se formaron planetas, asteroides y cometas en otros entornos cósmicos.
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El análisis fue realizado con el Subaru Telescope, un telescopio óptico-infrarrojo de 8,2 metros ubicado en Hawái. El equipo liderado por el científico japonés Yoshiharu Shinnaka observó el objeto el 7 de enero de 2026, utilizando técnicas desarrolladas previamente para estudiar cometas del sistema solar.
A partir del color de la coma, la nube de gas que rodea a los cometas, los investigadores estimaron la proporción entre dióxido de carbono y agua. El resultado fue inesperado: esa relación había cambiado desde el último acercamiento del objeto al Sol, el 29 de octubre de 2025.
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Este tipo de variación sugiere que su estructura interna es diferente a su capa exterior.
La explicación está en el proceso de sublimación. Cuando un cometa se acerca al Sol, la radiación provoca que el hielo de su núcleo pase directamente de sólido a gas, liberando material que forma la coma. Si la composición de esa nube cambia con el tiempo, significa que distintas capas internas del objeto tienen características químicas diferentes.
Para los investigadores, este tipo de evidencia permite comparar directamente la composición de cuerpos formados en otros sistemas estelares con los del sistema solar.
Según el equipo liderado por Shinnaka, aplicar las mismas técnicas de análisis a ambos tipos de cometas abre la posibilidad de identificar diferencias en los procesos de formación de planetesimales, es decir, los bloques iniciales que dan origen a planetas y otros cuerpos.