Un equipo internacional reunió evidencia paleontológica y arqueológica para explicar cómo se formó la fauna de mamíferos en el Cono Sur durante los últimos 11.700 años, periodo conocido como Holoceno. La investigación analiza registros de Argentina, Brasil y Chile para identificar el impacto de los cambios climáticos y de la actividad humana en la diversidad actual.

El estudio revisa la idea de que el Holoceno debe entenderse como solo la etapa posterior a la extinción de la megafauna del Pleistoceno. En su lugar, propone analizar este periodo como una fase en la que se consolidó un nuevo conjunto de especies adaptadas a condiciones ambientales cambiantes.

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Para el análisis se revisaron registros fósiles y arqueológicos de sitios como la cueva Traful I, la cueva Tixi, el arroyo Seco 2 y la gruta del Indio, además de otros yacimientos en la Patagonia y la región pampeana.

Estos depósitos contienen restos acumulados por procesos naturales, como la acción de aves rapaces, y por actividades humanas, como la caza.

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El estudio señala que existe una escasez de depósitos naturales del Holoceno en Sudamérica, por lo que gran parte de la información disponible proviene de contextos arqueológicos. Esto implica que muchos registros están asociados a especies utilizadas por las poblaciones humanas.

A pesar de estas limitaciones, los datos permiten identificar cambios en la distribución geográfica de especies vinculados a variaciones climáticas, así como extinciones locales o regionales durante el Holoceno tardío.

También se observan transformaciones más marcadas a partir de la llegada de los europeos, con la introducción de ganado y especies exóticas.

La investigación, titulada Surgimiento del conjunto de mamíferos recientes: una historia del Holoceno, forma parte de la serie publicada por Springer Nature. El trabajo también indica que la influencia humana en los ecosistemas comenzó antes de la época colonial, mediante prácticas como la caza, el uso del fuego y la modificación del paisaje.

Según los autores, el impacto humano se intensificó a partir de aproximadamente 1500 d. C., con la expansión de las actividades productivas y la transformación de los ecosistemas, lo que contribuyó a nuevas extinciones y cambios en las comunidades biológicas. (I)