Esta semana, los neoyorquinos más observadores han notado una curiosa anomalía urbana: teléfonos públicos recién instalados en rincones donde no se veían desde hace más de 30 años.

No se trata de una ilusión ni de una campaña municipal de recuperación tecnológica, sino de una intervención artística y promocional liderada por el director Darren Aronofsky para el estreno de su nueva película Caught Stealing, tal como reseñó BKMag.

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Aronofsky, reconocido por su estilo provocador y ganador del Óscar, se alió con el bar clandestino ND Austin y el artista Jordan Seiler, conocido por su red de teléfonos públicos, para crear una experiencia inmersiva que evoca la Nueva York pre-digital.

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Los aparatos, ubicados en barrios como Fort Greene, Williamsburg y el centro de Manhattan, no permiten realizar llamadas, pero sí ofrecen recomendaciones culturales.

Desde la histórica panadería Knish de Yonah Schimmel hasta fiestas underground en Rubulad, los teléfonos guían a los transeúntes hacia espacios emblemáticos de la ciudad.

Esta estrategia busca conectar emocionalmente con el público y generar expectativa por Caught Stealing, que se estrena este viernes 29 de agosto.

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De qué se trata la película Caught Stealing

La película, ambientada en los años 90, narra la historia de Hank Thompson (interpretado por Austin Butler), un exjugador de béisbol atrapado en una espiral de caos urbano tras aceptar cuidar el gato de su vecino punk (Matt Smith).

A medida que se ve rodeado por gángsters y situaciones cada vez más peligrosas, Hank deberá usar su ingenio para sobrevivir y descubrir qué quieren de él.

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Con un elenco estelar que incluye a Zoë Kravitz como la novia de Hank y a Bad Bunny en un papel aún no revelado, Caught Stealing promete ser una mezcla de thriller, comedia negra y homenaje a una ciudad que ya no existe.

La instalación de teléfonos públicos no solo es una táctica de marketing, sino también una declaración estética: un llamado a reconectar con lo analógico, lo impredecible y lo auténtico.

Si te cruzas con uno de estos teléfonos, no dudes en levantar el auricular. Podrías terminar en una fiesta, en una panadería o en el corazón de una historia que apenas comienza.

(I)

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