Instalar paneles solares en el balcón es una opción cada vez más popular para reducir el consumo eléctrico, especialmente en ciudades donde la mayoría de las personas viven en departamentos. Sin embargo, el uso de estos dispositivos en edificios compartidos ha planteado un conflicto legal.

En Gdańsk, Polonia, un tribunal ordenó a un residente retirar los paneles solares instalados en el balcón de su departamento, a pesar de que el propietario aseguraba contar con el apoyo de la mayoría de sus vecinos.

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El caso comenzó en 2023, cuando el residente instaló dos paneles de 400 vatios en su balcón. Con el tiempo amplió el sistema hasta alcanzar unos 1.200 vatios. Tras notificar al operador eléctrico Energa-Operator, logró reducir su factura de electricidad en más de un tercio.

El punto central del conflicto no fue el funcionamiento del sistema, sino la autorización. El propietario afirmó haber reunido firmas de cerca del 60 % de los vecinos con derecho a voto dentro de la cooperativa. Sin embargo, la administración del edificio cuestionó la validez de esas firmas, al no poder verificar si correspondían a miembros formales o a inquilinos sin capacidad de decisión.

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El tribunal respaldó ese argumento y concluyó que no existía una forma confiable de comprobar el consentimiento necesario, lo que derivó en la orden de retirar los paneles. El residente anunció que apelará la decisión.

Riesgos y responsabilidades

Los sistemas solares de balcón son versiones reducidas de los paneles tradicionales de techo. Suelen consistir en uno o dos módulos conectados a un microinversor, que convierte la energía solar en electricidad utilizable en el hogar. En algunos casos, pueden incluso inyectar excedentes a la red eléctrica.

Su popularidad ha crecido en ciudades donde la mayoría de las personas vive en departamentos sin acceso a techos. Además, implican una inversión relativamente baja y pueden amortizarse en pocos años gracias al ahorro en la factura eléctrica.

A pesar de su tamaño, estos sistemas generan preocupaciones en edificios compartidos. Las administraciones deben considerar aspectos como la seguridad estructural, el riesgo de desprendimiento por viento, la instalación eléctrica y la responsabilidad en caso de fallos.

Por eso, muchas cooperativas y comunidades de propietarios los tratan como modificaciones estructurales y no como simples dispositivos domésticos.

Mientras en Polonia el marco legal sigue siendo ambiguo, otros países han avanzado en regulaciones más claras. En Alemania, por ejemplo, la Agencia Federal de Redes de Alemania simplificó en 2024 el registro de sistemas solares de enchufe, estableciendo límites técnicos y reduciendo la burocracia. Esto ha facilitado su expansión, con cientos de miles de instalaciones registradas.

Aunque la sentencia aún puede ser revertida, el caso deja una advertencia para quienes buscan instalar paneles en balcones. Más allá del ahorro energético, la viabilidad de estos sistemas depende de cumplir con reglas internas que, en muchos edificios, siguen siendo poco claras o difíciles de verificar. (I)