El descubrimiento de una gigantesca reserva de litio bajo un antiguo yacimiento de gas en el norte de Alemania ha sacudido tanto a la comunidad científica como a la industria energética.

En este sentido, lo que durante décadas fue una región asociada a la explotación de gas natural podría convertirse ahora en una pieza clave para el futuro energético europeo, con el potencial de alterar las cadenas globales de suministro de baterías y reducir la dependencia externa del continente.

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De acuerdo a Indian Defence , bajo los campos de Sajonia-Anhalt se ha identificado una profunda formación de salmuera geotérmica con concentraciones de litio excepcionalmente altas.

Este recurso, oculto a varios kilómetros de profundidad, aparece en un contexto de creciente urgencia para Europa, que busca asegurar materias primas estratégicas ante la expansión de los vehículos eléctricos, el almacenamiento de energía y la electrónica avanzada.

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Foto: Unsplash.

¿Cuál es la magnitud de este hallazgo?

Evaluaciones independientes estiman que el proyecto Altmark podría contener alrededor de 43 millones de toneladas métricas de carbonato de litio equivalente, situándolo entre los mayores depósitos individuales conocidos en el mundo.

El uso de datos geológicos acumulados durante más de 50 años de explotación gasífera ha facilitado la rápida validación del potencial del yacimiento.

Desde el punto de vista geológico, el litio presente en la salmuera se originó principalmente por la descomposición de minerales ricos en este elemento, atrapados en antiguas formaciones volcánicas sometidas a altas temperaturas durante millones de años. En este sentido, las características del acuífero —alta porosidad y enriquecimiento constante— refuerzan la viabilidad de una producción sostenida a largo plazo.

Para extraer el litio, la empresa operadora ha probado tecnologías de extracción directa (DLE), un método de circuito cerrado que separa el litio y devuelve la salmuera al subsuelo, esto porque a diferencia de los métodos tradicionales, esta técnica reduce el consumo de agua, la ocupación de suelo y el impacto ambiental, además de permitir la reutilización de infraestructuras de gas ya existentes e incluso la posible coproducción de energía geotérmica.

Frente a los desafíos ambientales y sociales que enfrentan los grandes productores sudamericanos, el proyecto alemán ofrece un contraste claro: producción en una zona industrial consolidada, con menor huella ecológica y bajo un marco regulatorio estricto. Esto quiere decir que, si se concreta a escala comercial, podría marcar un antes y un después en la autonomía energética de Europa.

(I)

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