La Base Conjunta Elmendorf-Richardson en Anchorage, en Alaska, es un sitio vital para el dominio del Ártico y el Indo-Pacífico, pero enfrenta un peligro inesperado. La Fuerza Aérea advierte que los drones recreativos (FPV) representan hoy un riesgo para la seguridad nacional.
Estos aparatos vuelan sin control sobre áreas restringidas. Al ser difíciles de rastrear por radar debido al terreno accidentado, los militares dependen ahora de la población civil para actuar como “sensores humanos” y detectar estas entradas aéreas.
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La verdadera amenaza que enfrentan las tropas estadounidenses en Alaska
Si bien en Anchorage se ubica el Mando de Defensa Aeroespacial (NORAD) y activos estratégicos, como cazas F-22 Raptor y aviones de carga C-17 Globemaster III, el solo impacto de uno de estos drones contra una aeronave militar podría causar daños significativos e inesperados, reveló el sargento Taylor Davis a Forbes.
El problema principal es la incertidumbre: desde el suelo, es imposible saber si un dron es de un turista que captura el paisaje o de un agente extranjero que espía. Las unidades no pueden actuar al desconocer sus verdaderas intenciones, por lo que es urgente ubicar al dueño.
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La accidentada geografía de la zona complica la defensa, ya que las áreas silvestres alrededor permiten que los sistemas no tripulados operen ocultos a gran distancia. Por esto, la vigilancia visual constante de la comunidad es ahora una táctica defensiva indispensable para proteger los puntos ciegos de la zona.
Esto ocurre en un momento de máxima tensión geopolítica, pues la OTAN, Rusia y China se encuentran en disputa por el Ártico. Y, por si no fuera poco, los expertos señalan que los drones serán clave en la proyección de fuerza, lo que aumenta el riesgo de que un simple juguete sea en realidad una herramienta de espionaje enemiga.
La Fuerza Aérea busca frenar estas intrusiones a toda costa. La seguridad de la 11.ª División Aerotransportada y la soberanía aérea necesitan que ahora los ciudadanos reporten avistamientos, para distinguir entre un pasatiempo inofensivo y una amenaza verdadera.
(I)