La felicidad que siente ahora mismo Jason Lee Beckwith se refleja en las publicaciones que ha compartido en su cuenta en Instagram para mostrar el proyecto que ha cambiado su vida de manera definitiva.Nacido en California, Estados Unidos, tomó la decisión de adquirir un pueblo completo en Zamora, España, por <b>364.505 dólares</b>, una cifra menor al valor de muchas viviendas en su país e incluso en capitales de España como Madrid o Barcelona.El pueblo se llama Salto de Castro. La idea es construir un hotel, un albergue, viviendas de temporada, espacios para nómadas digitales y alquileres a largo plazo. Explica Beckwith que Salto del Castro está ubicado cerca de la frontera con Portugal y fue construido en la década de los años 40 para alojar a trabajadores de una presa. Fue abandonado en 1989.Beckwith prevé rehabilitar las edificaciones priorizando la restauración de la iglesia, la piscina y uno de los edificios principales.Para lograr sus fines publicó un anuncio para atraer a inversores dispuestos a apostar por la revitalización del pueblo.“Nuestro objetivo es completar la compra rápidamente y comenzar a reunir los <b>5–7 millones de euros necesarios para restaurar los 44 edificios, la iglesia, la plaza, la piscina</b> y los espacios para eventos de este antiguo pueblo en la frontera con Portugal", indica en una publicación en Instagram.“Este proyecto creará empleo, revitalizará el patrimonio y fomentará el turismo sostenible en el oeste de España. Acompáñanos en la reconstrucción de Salto de Castro: reviviendo un pueblo y renaciendo un mundo”, agrega este entusiasta inversionista.Quiere atraer artistas, emprendedores y visitantes para crear una comunidad activa. “No se trata solo de comprar propiedades, sino de rescatar una historia y darle futuro”, explicó Beckwith.El pueblo refleja un fenómeno común en España: la despoblación rural. Muchas localidades han quedado vacías, y algunas ofrecen propiedades a precios accesibles para evitar desaparecer.El plan contempla mantener la arquitectura original, en armonía con la reserva de la biosfera Meseta Ibérica, donde se ubica el pueblo. “No quiero crear una atracción artificial, sino recuperar la esencia del lugar”, afirmó Beckwith.El foco está dirigido a ofrecer opciones atractivas para residentes españoles y generar oportunidades sostenibles.El nuevo propietario decidió tatuarse en el brazo el nombre <b>‘Don Castro’</b>. <b>(I)</b>