Un grupo de ingenieros en China presentó una técnica capaz de cambiar la aviación militar moderna. Según su investigación, ahora es posible que los aviones de ala volante vuelen más rápido y seguro, al usar sensores avanzados.
Esta tecnología promete que los futuros bombarderos de Pekín superen la barrera del sonido manteniendo su invisibilidad. El hallazgo rompe con las limitaciones técnicas que han tenido los diseños de Estados Unidos y Rusia por décadas.
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El bombardero furtivo que desarrolla China en secreto
El diseño de ala volante, como el B-2 Spirit, combina fuselaje y alas en una sola pieza para reducir su huella en el radar, pero tiene una debilidad: la falta de cola provoca peligrosas vibraciones en el aire, lo que obliga a los pilotos a volar por debajo de la velocidad del sonido para evitar fallos graves, indica Interesting Engineering.
Un estudio reciente dio a conocer la solución: “supresión activa”, un sistema que usa sensores para monitorear el vuelo y ajustar el flujo de aire, actuando como un amortiguador invisible. Así, se evita rediseñar la estructura completa o agregar peso innecesario a la aeronave.
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Tras diez años de desarrollo, el equipo probó un dron de alas largas y este superó en un 62,5% el límite de velocidad segura sin registrar vibraciones, un récord mundial. De esta manera, puede volar de Mach 0,5 a Mach 0,7 sin comprometer su estabilidad.
Por esta razón, expertos militares aseguran que el bombardero chino H-20 será el gran beneficiado. Al unir la furtividad del ala volante con esta nueva tecnología, Pekín abriría una “tercera vía” estratégica, superando las restricciones que hoy definen a las flotas aéreas estadounidense y rusa.
(I)
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