El Kawasaki EC-2, pese a su apariencia poco agraciada, está diseñado como una plataforma especializada en guerra electrónica que actúa a distancia.

De acuerdo a The War Zone, su función principal no es atacar físicamente, sino intervenir en el espectro electromagnético para afectar sistemas enemigos sin exponerse directamente.

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Kawasaki EC-2 | Foto: Cortesía Departamento de Defensa de Australia

¿Qué hace tan especial a la aeronave EC-2?

Basado en el transporte Kawasaki C-2, el EC-2 aprovecha su gran capacidad de carga para integrar equipos complejos de interferencia, lo que le permite operar lejos del alcance de las defensas rivales mientras despliega potentes emisiones electrónicas.

Su funcionamiento se centra en generar interferencias que bloquean o degradan radares, comunicaciones y sistemas de defensa aérea. De modo que, al saturar estas señales, el avión dificulta que el enemigo detecte, rastree o coordine respuestas frente a amenazas.

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El EC-2 también incorpora sistemas heredados como el J/ALQ-5, junto con múltiples antenas y carenados distribuidos por el fuselaje, estructuras que alojan sensores y emisores que amplían su capacidad para identificar y atacar señales específicas en distintos rangos.

Para su autoprotección, cuenta con sensores de alerta de aproximación de misiles (MAWS, por siglas en inglés), que detectan amenazas entrantes y lo hace capaz de reaccionar rápidamente, ya sea maniobrando o desplegando contramedidas electrónicas adicionales.

En conjunto, el avión opera como parte de un sistema más amplio junto al Kawasaki RC-2, que recopila inteligencia electromagnética.

Con esos datos, el EC-2 puede dirigir sus interferencias con precisión, convirtiéndose en una pieza clave para dominar el entorno electrónico en combate moderno.

(I)

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