En una ceremonia de apertura descentralizada en cuatro sedes y que tenía la armonía como principio inspirador, los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina quedaron oficialmente abiertos y la llama alumbra ya sus dos pebeteros, hasta el 22 de febrero.
El momento cumbre de la noche, a modo de final de fiesta, llegó a las 23h27 locales (22h27 GMT), cuando los míticos exesquiadores italianos Alberto Tomba y Deborah Compagnoni en el Arco de la Paz de Milán, y la esquiadora todavía en activo Sofia Goggia en la Plaza Dibona de Cortina d’Ampezzo, encendieron como últimos portadores los pebeteros, inspirados en los nudos entrelazados de Leonardo Da Vinci.
El fuego, encendido el pasado noviembre en las ruinas de Olimpia (Grecia) según la tradición, estuvo en las últimas semanas recorriendo Italia e ilumina ya la XXV edición de los Juegos de Invierno, los terceros de la historia de Italia tras Cortina 1956 y Turín 2006, y la cuarta cita olímpica en el país contando la de verano en Roma 1960.
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Mariah Carey en italiano
No hubo que esperar mucho para ver uno de los momentos anunciados más esperados, apenas un cuarto de hora después del inicio: ver a Mariah Carey en San Siro cantando en italiano, en concreto el clásico “Nel Blu Dipinto Di Blu” (popularmente, “Volare”), con el que Domenico Modugno ganó el Festival de San Remo en 1958, a lo que siguió en inglés “Nothing is impossible”.
Fue el preámbulo a la entrada de las autoridades.
Si la reina Isabel II llegó al estadio para la apertura de Londres 2012 en un vídeo de ficción guiada por James Bond, encarnado por el actor Daniel Craig, esta vez fue un tranvía número 26 conducido por el mítico excampeón de motociclismo Valentino Rossi y que transportaba al presidente italiano, Sergio Mattarella, que ocupó el lugar de honor en el palco junto a la presidenta del Comité Olímpico Internacional (COI), Kirsty Coventry.
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Insieme verso i Giochi olimpici invernali di Milano-Cortina 2026 🇮🇹 pic.twitter.com/NmJ28zcVUP
— Quirinale (@Quirinale) February 6, 2026
Muy cerca de ambos estaba el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, una de las personalidades políticas presentes en el acto.
Otros dos momentos muy esperados en la ceremonia son el tradicional desfile de las delegaciones nacionales, que comenzó a continuación y que por primera vez se divide entre cuatro sedes, y el ceremonial con la llama olímpica, que encenderá dos pebeteros, uno bajo el Arco de la Paz de Milán y otro en la plaza Dibona de Cortina d’Ampezzo.
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Dispersión y sostenibilidad
El desfile simultáneo en cuatro sedes y esos dos pebeteros son el símbolo perfecto de unos Juegos Olímpicos especialmente dispersos, repartidos en tres regiones del norte de Italia y en un territorio de 22.000 km2.
El objetivo de los organizadores era aprovechar al máximo instalaciones ya existentes para limitar al máximo el impacto económico y medioambiental, después de unas últimas ediciones especialmente criticadas (Sochi 2014, Pyeongchang 2018 y Pekín 2022) por ambas cuestiones.
Con el regreso a los Alpes, los Juegos de Invierno recuperan en parte su esencia, en los que serán los terceros Juegos Olímpicos de Invierno de la historia en Italia, después de Cortina 1956 y Turín 2006, y los cuartos del total, teniendo en cuenta la cita de verano de Roma 1960.
Vonn entrena sin problemas
En las horas previas a la ceremonia, los deportistas ya estaban en acción en varios de los deportes, pero todas las miradas se dirigían especialmente este viernes a Cortina d’Ampezzo y a Lindsey Vonn.
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La estrella estadounidense de 41 años, que se rompió el ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha hace una semana en una violenta caída en Suiza, sigue sorprendiendo y está decidida a competir el domingo en el descenso, la prueba en la que fue campeona olímpica en Vancouver 2010.
Este viernes tuvo su primer entrenamiento y pudo terminarlo sin problemas, lo que da todavía más esperanzas de verla en acción en los que serán sus quintos Juegos Olímpicos. (D)









