El camino transitado por la marchista ecuatoriana Glenda Morejón (Ibarra, 30 de mayo del 2000) rumbo a la consagración mundial en Omán 2022, este sábado en la prueba de 35 kilómetros, ha sido largo, difícil, sacrificado, con sobra de obstáculos, y muchas carencias.

No obstante, a la falta de apoyo gubernamental la estrella de la caminata nacional respondió pronto con un título internacional obtenido en Nairobi, Kenia, en el 2017.

Aquel logro de Morejón tuvo resonancia universal cuando se conoció que fue enviada al campeonato del mundo sub-18 a competir con zapatos con hueco. Hoy, en la hora de mayor gloria de la atleta ecuatoriana, algunos de los responsables de esa vergüenza la felicitan, efusivamente, a través de redes sociales. Y a la oportunidad de subirse ‘al vuelo’ al carro de la victoria tampoco escapan las actuales autoridades públicas del deporte del país.

El 15 de julio del 2017 la tricolor, entonces de 17 años, registró 22 minutos, 32 segundos, 30 centésimas en los 5 kilómetros marcha. Ese día Morejón dejó atrás a la competidora turca Meryem Bekmez (22m32s79c), y a la rusa Elvira Khasanova (22m35s72c).

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Luego del éxito de la imbabureña en Nairobi se hicieron públicos varios acontecimientos tercermundistas ocurridos tras bastidores. El entrenador Giovan Delgado comentó, al volver Morejón a Ecuador, que para el Mundial sub-18 “Glenda estaba en óptimas condiciones” y que “pensar que el título no era imposible”. Por eso, en Ibarra, hubo antes del viaje a Kenia una ardua tarea para recolectar fondos.

Venta de chochos para viajar

“La familia y la propia Glenda se dedicaron a vender chochos, salchipapas y otras cosas en eventos. Además, los chicos de la Escuela de Atletismo Tarquino Altamirano hicieron una colecta. La Federación Deportiva de Imbabura también apoyó. Se reunieron cerca de $ 1.200″, reveló el guayaquileño Delgado, quien no fue a Kenia y aconsejaba técnicamente a su pupila por teléfono.

Con base en una charla con los padres de la atleta, Luis Morejón y María del Carmen Quiñones, el 21 de julio del 2017, EL UNIVERSO contó que “el obstáculo más grande (para la marchista campeona mundial sub-18) es el económico. La beca de $60 que recibe de la Federación Deportiva de Imbabura es poca cosa, si se toma en cuenta que el hogar se sostiene con lo que doña María del Carmen pueda ganar en un puesto de frutas que tiene en el Mercado 24 de Mayo, en Otavalo. Don Luis es docente, pero no trabaja. Hace años buscó empleo y no lo contrataron en ninguna parte. Luego prefirió cuidar de sus hijos y encargarse del cuidado de la casa”.

Zapatos perforados

EL UNIVERSO agregó en esa publicación de hace cinco años que “las necesidades se reflejaron en que Glenda Morejón no tuviera un par de zapatos para entrenar en los días previos al Mundial. Los que tenía, de tanto entrenar, terminaron con huecos. Entonces (ella) optó por practicar con los mismos que competiría en Nairobi, hasta que los desgastó y los perforó entrenando. Pero esas barreras solo alentaron más a la atleta” imbabureña.

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Que la tricolor se coronara reina mundial sub-18, en los 5 kilómetros marcha, con zapatos semidestruidos tuvo repercusiones a todo nivel. “Lamento lo sucedido con Glenda Morejón. Qué pena que recién cuando se trae una medalla de oro descubrimos al héroe. Eso no puede volver a pasar”, dijo Lenín Moreno, presidente de la República, el 22 de julio del 2017. El interés oficial llegó tarde.

“Los zapatos normalmente le duran dos meses, pero en el último entrenamiento el par solo le duró tres semanas y con el parche que le puse, un mes”, relató el padre de la marchista.

‘Agujeros en parte del talón’

En una nota en El Comercio, en el 2017, el padre de la monarca mundial sub-18 pedía más apoyo para Glenda Morejón. “Contó (don Luis) que antes del viaje (a Nairobi ella) tuvo que usar sus zapatos de competencia en los entrenamientos; eso debido a que los de práctica estaban agujereados en la parte del talón. Él mismo los parcha, pero dice que esta vez ya era imposible repararlos. Junto al entrenador de su hija, Giovan Delgado, acordaron que use el calzado principal, para no interrumpir su preparación”, se reseñó.

A las quejas de hace un lustro se unió Jefferson Pérez, medallista de oro (1996) y plata (2008) en los Juegos Olímpicos. “Es frustrante. Leo titulares de que la historia se repite, de Jefferson Pérez a Glenda Morejón, porque ambos utilizamos zapatos rotos, destrozados. No se ha generado una transformación necesaria en el deporte nacional”, dijo el exmarchista azuayo.

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El 27 de julio del 2017, Morejón, en declaraciones reproducidas por el el rotativo El Norte, de Ibarra, declaró lo siguiente sobre la ayuda que le asignó el Ministerio del Deporte: “Me sorprendí que me hayan puesto en la categoría D (del Plan de Alto Rendimiento). Pensé que iba a estar en otra serie más arriba. Recibiré 300 dólares. No es siquiera un sueldo básico. No es justo”.

‘¿Cuánto más le quieren dar?’

Ante los reproches generalizados por lo exiguo de la cantidad, en una entrevista radial Roberto Ibáñez, subsecretario del Deporte de la época, reaccionó en la misma fecha en que Morejón protestó. “¡Dicen que $300 no es nada! ¡Por Dios, es una niña de 17 años! ¿Cuánto más le quieren dar?”. Menos de 24 horas después, vía Twitter, Ibáñez hizo una aclaración: “El Ministerio del Deporte asignó 15.000 dólares para lo que resta del año (2017) a favor de Glenda. Los 300 (dólares) a los que me referí son para sus gastos personales”.

El 10 de julio del 2019 Andrea Sotomayor, ya no ministra sino degradada a secretaria del Deporte en el régimen de Moreno, explicó que el tema de los zapatos con hueco de Morejón les sirvió de ‘alerta’. “En el caso de Glenda, al lograr su medalla (de oro) nos hizo dar cuenta de que su categoría (juvenil) debía estar en el Alto Rendimiento. Siempre le agradezco que nos haya hecho dar cuenta de eso. Pero ella llegó a Nairobi para ganar una medalla con dinero del Estado, alguna ayuda hubo”.

‘Recién llegábamos’

Y en EL UNIVERSO Sotomayor remarcó, también en el 2019, que responsabilidad absoluta de la cartera de Estado no era. “Recordemos que nosotros llegamos (al cargo) en mayo de 2017 y Glenda compitió en junio del 2017 (en realidad fue en julio)”.

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Entro otros logros de Morejón, además del conseguido en Nairobi en el 2017, y el que alcanzó en el Mundial de mayores de este sábado, en Omán, destacan el primer puesto del Gran Premio Internacional de Marcha de La Coruña, España, en el 2019 (prueba considerada como patrimonio mundial de ese deporte por la Federación Internacional de Atletismo), que le dio el boleto directo a los Juegos Olímpicos del 2020.

También ganó la presea de oro en 10 kilómetros en los Juegos Panamericanos sub-20, en Lima 2019; en el 2021 se quedó con los títulos del Sudamericano sub-23, realizado en Guayaquil; y ganó en los Panamericanos de la Juventud en Cali, Colombia; y en febrero pasado Morejón fue primera en 20 kilómetros marcha en el Sudamericano de Lima.

El éxito de la ibarreña en Omán 2022, con un tiempo de 2 horas, 48 minutos, y 33 segundos, propició la primera titulación de Ecuador en una prueba por equipos en estos campeonatos, junto a sus compañeras Paola Pérez (quinta, con 2h53m58s), Magaly Bonilla (sexta, 2h54m39s), Karla Jaramillo (séptima, con 2h56m14s) y Johanna Ordóñez (novena, con 2h59m57s). (D)