Inmersa en el debate sobre la vacunación contra el coronavirus en Estados Unidos, la NBA inicia su nueva temporada el martes con cerca de un pleno de jugadores inmunizados pero también con sonadas excepciones, principalmente la del controvertido Kyrie Irving.

La negativa del estelar base a vacunarse ha puesto en jaque a los Brooklyn Nets y a la dirigencia de la liga norteamericana de básquetbol, que, sin obligar a una vacunación general, ha instaurado restrictivos protocolos para quien no lo haga, incluida la reducción de salarios.

En contraparte, la posición de Irving ha sido aplaudida por los sectores contrarios a la obligatoriedad de la vacuna, incluidas figuras republicanas como Ted Cruz o Donald Trump Jr.

“Haz lo que sea mejor para ti, no soy un defensor de ninguna de las partes (...) Hago lo que es mejor para mí”, afirmó Irving, que ha dejado saber que lucha por los derechos de personas despedidas por la obligatoriedad de vacunarse.

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Vicepresidente de la asociación de jugadores y con ascendencia en los vestuarios, Irving ha librado en el pasado otras batallas contra la NBA, como fomentar un boicot a la reanudación de la temporada 2020 en Disney World en medio de las protestas antirracistas.

También protagonizó en los últimos años polémicas de diverso tipo, entre ellas sostener que la Tierra es plana.

Por el momento Irving no está autorizado a jugar los partidos como local de los Nets debido a las políticas contra el coronavirus en Nueva York, que exigen a los adultos al menos una dosis para acceder a multitudinarios eventos públicos bajo techo.

La franquicia, una de las grandes favoritas al título al contar también con Kevin Durant y James Harden, optó por apartar del plantel a su tercera superestrella hasta que pueda competir sin limitaciones, bien por vacunarse o por un cambio de normas.

Un 4% sin vacunar

La mediática lucha de Irving ha sido una excepción entre los jugadores refractarios a las vacunas, que han bajado de un 10% al iniciar la pretemporada al 4% actual, según medios estadounidenses.

Aunque los nombres de esos jugadores no es público, la atención se ha centrado en las últimas semanas en figuras como Bradley Beal, escolta All-Star de los Washington Wizards, y Michael Porter Jr, gran promesa de los Denver Nuggets.

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Todos ellos permanecen con sus equipos ya que sus ciudades no han instaurado los restrictivos protocolos vigentes en Nueva York, San Francisco y Los Ángeles, que sí aplican para los jugadores de los Nets, Knicks, Warriors, Lakers y Clippers.

Los Warriors de San Francisco vivieron un caso en el que la presión obtuvo resultados. Su alero canadiense Andrew Wiggins, reacio a vacunarse, aceptó finalmente la norma para jugar y ser retribuido por la temporada completa.

“Siento que las únicas opciones (eran) vacunarse o no jugar en la NBA”, lamentó Wiggins. “No es algo que quisiera hacer, sino que de alguna forma me vi obligado”.

La NBA dicta que quienes se pierdan partidos por incumplir los requisitos locales de vacunación verán reducido su salario. Irving se arriesga a dejar de percibir 381.000 dólares por cada juego que los Nets disputen como local.

La liga consideró la posibilidad de obligar a los jugadores a vacunarse pero, ante la rotunda negativa de la asociación de jugadores (NBPA), estableció protocolos muy restrictivos para quienes se nieguen, que van desde los análisis diarios hasta las comidas en solitario, pasando por una interacción muy limitada con el mundo exterior.

Con todo, la NBA cuenta con un índice de vacunación mucho mayor que la población general de Estados Unidos, donde el 43% no está totalmente inmunizada.

“La verdadera cuestión no es por qué la vacunación no es obligatoria en la NBA. La verdadera pregunta es cómo podemos (como país) emular a los jugadores de la liga”, zanjó la directora ejecutiva de la NBPA, Michelle Roberts.

Algunas leyendas retiradas de la liga, como Kareem Abdul-Jabbar y, con palabras más medidas, Michael Jordan, han apoyado en público la vacunación.

Salvo excepciones como Stephen Curry (Warriors), las estrellas actuales se han quedado en un segundo plano, incluido LeBron James (Lakers), entusiasta defensor de causas políticas y sociales. (D)